Galería de obras

Las obras que comenta esta lección. Toca cualquiera para leer más en Wikipedia.

Patrimonio, restitución y descolonización del museo

Módulo 12 · Temas transversales · Periodo: de la Antigüedad al presente (con énfasis en c. 1800 – hoy) · Regiones: enfoque global, con eje en la relación entre Europa y los territorios colonizados de África, Asia, América y Oceanía


Panorama

Imagina que entras en una de las grandes salas del Museo Británico de Londres. Ante ti, sobre una pared larga, desfilan unos frisos de mármol de una belleza serena: jinetes, dioses, una procesión que avanza eternamente. Son los mármoles del Partenón, esculpidos en Atenas en el siglo V a. C. para coronar el templo de la diosa Atenea. Pero no están en Atenas. Están a 2.400 kilómetros de la colina donde nacieron, separados del resto de su propio monumento por un mar, una frontera y dos siglos de disputa. La pregunta que late bajo ese mármol perfecto es incómoda y enorme: ¿quién es el dueño del pasado?

Esta lección trata de esa pregunta y de todas las que arrastra. ¿Cómo llegaron a los museos europeos y norteamericanos millones de objetos procedentes de África, Asia, América y Oceanía? ¿Fueron comprados, regalados, intercambiados… o saqueados en guerras coloniales, expediciones de castigo y excavaciones sin permiso? ¿Tiene sentido que las grandes obras del arte del mundo entero se concentren en las capitales de los antiguos imperios? ¿Debe un museo devolver lo que adquirió en condiciones de violencia o desigualdad? ¿Y qué significa descolonizar un museo: vaciar sus vitrinas, o más bien cambiar el relato con que las llena?

No es un debate abstracto ni nuevo. Es uno de los conflictos culturales más vivos del siglo XXI, con gobiernos enfrentados, informes oficiales, devoluciones históricas y museos enteros repensando su razón de ser. Y nos toca de cerca, porque toca el corazón mismo de este curso: el museo es el lugar donde la mayoría de nosotros conoce el arte. Si ese lugar nació, en parte, del botín imperial (algo que ya viste en Mecenazgo, mercado del arte y museos, en este mismo módulo) y cuenta la historia desde un solo punto de vista, entonces aprender a mirar el arte incluye aprender a mirar críticamente al museo mismo. Esta lección te dará herramientas para hacerlo: distinguir un saqueo de una compra legítima, entender qué pide la restitución y por qué, y reconocer cómo el modo de exponer un objeto construye —o silencia— su significado.

Objetivos de aprendizaje

Al terminar esta lección serás capaz de:

  1. Distinguir los principales modos de adquisición del patrimonio en contexto colonial y bélico (saqueo, expedición de castigo, excavación, compra desigual, expolio) y evaluar su legitimidad.
  2. Situar los grandes casos de disputa patrimonial (mármoles del Partenón, bronces de Benín, busto de Nefertiti) con sus fechas, protagonistas y argumentos enfrentados.
  3. Analizar los argumentos a favor y en contra de la restitución, incluyendo el del "museo universal" y el del derecho de los pueblos de origen.
  4. Explicar qué significa descolonizar el museo y diferenciarlo de la mera devolución de objetos.
  5. Interpretar la destrucción del patrimonio (Bamiyán, Palmira) como fenómeno cultural y político, y relacionarla con el debate sobre quién lo protege y para quién.
  6. Comparar distintos modelos de repatriación (a Estados, a comunidades originarias, a través de leyes como la NAGPRA) y reconocer sus dilemas éticos.

Contexto histórico, social y cultural

Para entender el debate de hoy hay que seguir un hilo largo: el de cómo los objetos del mundo entero acabaron concentrados en unas pocas ciudades, y por qué eso dejó de parecer natural.

1. Coleccionar el mundo: el botín como práctica antigua. Llevarse los tesoros del vencido es tan viejo como la guerra. Roma exhibía en sus triunfos el oro saqueado a los pueblos sometidos; el Arco de Tito muestra el botín del Templo de Jerusalén. Napoleón, ya en plena Ilustración, vació media Europa para llenar el Louvre (parte se devolvió tras 1815). Pero la gran acumulación moderna ocurre en el siglo XIX, en plena expansión colonial europea. Los imperios no solo tomaron territorios, materias primas y mano de obra: tomaron también objetos —religiosos, regios, cotidianos, artísticos— y los trasladaron a sus capitales como trofeos, como mercancía y como material de estudio.

2. La ciencia como coartada. El siglo XIX inventa el museo enciclopédico o "universal": una institución que aspira a reunir, ordenar y exponer "todas las culturas del mundo" bajo un mismo techo, con afán científico. La antropología, la arqueología y la historia del arte nacientes necesitaban objetos, y los conseguían a menudo a través de la red colonial. El problema es que esa "ciencia" venía cargada de jerarquías: las culturas europeas se exponían como arte (en museos de bellas artes), mientras que las africanas, oceánicas o americanas se exhibían como etnografía o curiosidad "primitiva", en vitrinas que decían más sobre los prejuicios del coleccionista que sobre el objeto.

3. Las formas concretas del despojo. No todo llegó igual, y la distinción importa:

  • Expediciones de castigo y saqueo bélico. En 1897, una fuerza militar británica arrasó la ciudad de Benín (en la actual Nigeria) y se llevó miles de placas y esculturas de bronce y marfil: los bronces de Benín. En 1860, tropas británicas y francesas saquearon e incendiaron el Palacio de Verano de Pekín. Y en 1868, la expedición británica contra el emperador Teodoro II de Etiopía saqueó la fortaleza de Maqdala: coronas, cruces, cientos de manuscritos iluminados y los tabots —tablillas de altar tan sagradas para la Iglesia etíope que el Museo Británico las conserva selladas, sin exponerlas jamás— partieron hacia Londres en un convoy de mulas y elefantes (sobre esa tradición, véase África cristiana e islámica). Etiopía reclama el tesoro desde hace más de un siglo; en 2019 regresó un mechón de cabello del emperador y algunas piezas han vuelto desde colecciones privadas, pero el grueso sigue en Londres. Son despojos en el marco de la violencia armada.
  • Excavación y exportación. Muchas antigüedades salieron por la vía de la excavación arqueológica en territorios bajo dominio o tutela colonial, con permisos concedidos por autoridades que no representaban a la población. Así salieron de Egipto miles de piezas, entre ellas el busto de Nefertiti.
  • Remoción "autorizada". Los mármoles del Partenón los desmontó Lord Elgin entre 1801 y 1812 invocando un permiso (un firman) de las autoridades otomanas que entonces ocupaban Grecia —no del pueblo griego—. De ahí el nombre alternativo, hoy contestado, de "mármoles de Elgin".
  • Compra en condiciones desiguales y donación bajo coacción, difíciles de separar del despojo cuando una de las partes domina militarmente a la otra.
  • Expolio en zonas de conflicto y tráfico ilícito. El despojo no terminó con los imperios. Durante la guerra civil camboyana y la dictadura de los Jemeres Rojos (décadas de 1970 y 1980), los templos de Angkor y Koh Ker fueron saqueados de forma sistemática, y sus esculturas viajaron, a través de redes de traficantes, hasta museos y colecciones de Occidente (véase Sudeste asiático: Angkor y Borobudur). Es la forma de despojo que la Convención de 1970 sí alcanza de lleno, y por eso ha podido deshacerse en los tribunales.

4. Las descolonizaciones y el cambio de mirada. Tras 1945, y sobre todo en las décadas de 1950 y 1960, los pueblos colonizados conquistan su independencia. Con los nuevos Estados llegan las primeras reclamaciones de su patrimonio. En 1970, la UNESCO aprueba una Convención clave contra la importación, exportación y transferencia ilícitas de bienes culturales: marca una línea (los objetos salidos ilegalmente después de 1970 deben devolverse) y reconoce, por primera vez a escala internacional, que el patrimonio tiene un origen que importa.

5. El giro del siglo XXI: del silencio al debate abierto. Durante mucho tiempo, los grandes museos respondieron a las reclamaciones con un "no" rotundo o con el silencio. Eso cambia drásticamente. En 2017, el presidente francés Emmanuel Macron anuncia en un discurso en Uagadugú (Burkina Faso) que la retención del patrimonio africano "ya no es aceptable" y encarga un informe. Ese informe —el informe Sarr-Savoy (2018), redactado por el economista senegalés Felwine Sarr y la historiadora del arte francesa Bénédicte Savoy— recomienda la restitución de los bienes africanos sacados sin consentimiento y se convierte en el documento más influyente del debate. A la vez, los movimientos por la justicia racial (como el impacto global de Black Lives Matter desde 2020) llevan la pregunta a la calle: estatuas de esclavistas derribadas, museos cuestionados, vitrinas releídas.

6. La otra cara: la destrucción del patrimonio. Mientras se discute quién debe guardar el patrimonio, otros lo destruyen deliberadamente. En 2001, el régimen talibán dinamitó los colosales Budas de Bamiyán (Afganistán), esculpidos en la roca en los siglos VI–VII. Entre 2015 y 2017, el autodenominado Estado Islámico voló templos y tumbas de Palmira (Siria), patrimonio grecorromano y oriental, y asesinó a su arqueólogo veterano, Khaled al-Asaad. Estos actos —iconoclasia política y propagandística— recuerdan que el patrimonio no solo se disputa: también se aniquila para borrar una identidad o desafiar a "Occidente". Y complican el debate, porque a veces se esgrimen como argumento ("aquí estaban a salvo") por quienes se oponen a devolver.

Idea clave. El museo enciclopédico nació con la idea generosa de reunir "el patrimonio de la humanidad" en un solo lugar accesible. Pero ese ideal universal se construyó, en gran parte, sobre relaciones coloniales de poder: quién podía coleccionar a quién no era casualidad, sino consecuencia de quién dominaba a quién. Reconocer esa genealogía no destruye al museo; lo obliga a ser honesto.

Rasgos formales y estilísticos clave

Este tema no tiene un "estilo", pero sí una gramática visual e institucional que se puede aprender a leer. Aquí los "rasgos formales" son las maneras en que el museo presenta los objetos, porque esa presentación es, en sí misma, un discurso.

  • El objeto descontextualizado. En la vitrina, una máscara ritual africana o un poste funerario oceánico aparece aislado, iluminado como una joya, sin su función, su sonido, su movimiento, su comunidad. La estética de la vitrina convierte un objeto vivo (de culto, de uso) en un objeto estético y muerto. Aprender a "ver el vacío" alrededor de la pieza es el primer paso crítico.
  • La cartela como voz del poder. El cartelito que acompaña cada obra parece neutro, pero elige qué contar: a menudo dice quién la "donó" o "adquirió", pero calla cómo llegó. Una cartela que dice "Benín, bronce, donación de…" y omite "saqueado en la expedición de 1897" está tomando partido por omisión.
  • La jerarquía de los espacios. Que lo europeo se exhiba como "bellas artes" y lo no europeo como "etnografía" o "arte primitivo" es una decisión cargada de valor. La propia arquitectura del museo (galerías nobles frente a sótanos etnográficos) refleja y refuerza esa jerarquía.
  • El fragmento frente al conjunto. Los mármoles del Partenón en Londres son fragmentos arrancados de un edificio que sigue en pie en Atenas. Exhibir el fragmento como obra autónoma oculta que pertenece a un todo físico y simbólico del que fue separado.
  • La réplica y el vacío. Cada vez más, el debate produce réplicas, vaciados y reconstrucciones digitales (Palmira, Bamiyán) que plantean su propia pregunta estética: ¿una copia perfecta "salva" el patrimonio, o solo simula salvarlo? La autenticidad del original (que estudiaste en Conservación, restauración y autenticidad, en este módulo) vuelve aquí con fuerza.

Materiales y técnicas

Igual que en otras lecciones de este módulo, los "materiales y técnicas" aquí no son pigmentos ni cinceles, sino los instrumentos jurídicos, documentales y técnicos con que se disputa, prueba y resuelve el destino del patrimonio. Conocerlos es indispensable para no quedarse en la indignación y entender cómo funciona el debate de verdad.

  • La procedencia (provenance). El historial documentado de propietarios de un objeto, de mano en mano hasta hoy. Es la prueba central de todo: una procedencia que se interrumpe en 1897, en Benín, o en una excavación sin permiso, delata el despojo. Hoy los museos invierten en investigación de procedencias para saber qué tienen y cómo lo obtuvieron.
  • La restitución, la repatriación y el préstamo. No son lo mismo. La restitución implica reconocer que algo se tomó injustamente y devolver la propiedad. La repatriación es el regreso físico de un objeto a su lugar o pueblo de origen. El préstamo a largo plazo (que algunos museos ofrecen como alternativa) devuelve el objeto pero retiene la propiedad: por eso muchos reclamantes lo rechazan, pues no admite la injusticia original. El caso que mejor ilustra la diferencia es el de los manuscritos reales de Oegyujanggak: cientos de volúmenes de los uigwe —protocolos ilustrados de las ceremonias de la corte coreana de Joseon (véase Arte de Corea)—, saqueados por la marina francesa en la isla de Ganghwa en 1866 e identificados en la Biblioteca Nacional de Francia en los años setenta por la historiadora coreana Park Byeong-seon. Francia los devolvió a Seúl en 2011, pero, como su ley declara inalienables las colecciones nacionales, lo hizo en forma de préstamo renovable de cinco años: los libros están en Corea; la propiedad, todavía en París.
  • Los marcos legales. La Convención de la UNESCO de 1970 (contra el tráfico ilícito) y el Convenio UNIDROIT de 1995 son los grandes instrumentos internacionales. En Estados Unidos, la ley NAGPRA (Native American Graves Protection and Repatriation Act, 1990) obliga a museos e instituciones federales a inventariar y devolver restos humanos y objetos sagrados a las naciones indígenas: es el modelo de repatriación a comunidades originarias más desarrollado del mundo.
  • El inventario y la digitalización. Saber qué se tiene es el primer paso. Proyectos como Digital Benin reúnen en línea, por primera vez, el paradero de los bronces de Benín dispersos por el mundo, devolviendo al menos el conocimiento a su comunidad de origen.
  • La réplica técnica y el escaneo 3D. La fotogrametría y la impresión 3D permiten reconstruir lo destruido (el Arco de Palmira se recreó a escala) o sustituir con copias lo que se devuelve. Es una herramienta poderosa y polémica a la vez.
  • El concepto de "museo universal". No es una técnica, sino un argumento convertido en herramienta retórica: en 2002, dieciocho grandes museos firmaron la Declaración sobre la importancia y el valor de los museos universales para defender que las grandes colecciones enciclopédicas sirven a "toda la humanidad" y no deberían desmembrarse. Sus críticos responden que "universal" suele significar, en la práctica, "occidental".

Artistas y figuras clave

En esta lección, como en otras de tema transversal, las "figuras clave" no son solo artistas, sino los agentes del despojo, de la reclamación y del debate: quienes se llevaron los objetos, quienes los reclaman y quienes han cambiado el rumbo de la discusión.

  • Lord Elgin (Thomas Bruce, 7.º conde de Elgin) (1766–1841). Embajador británico ante el Imperio otomano. Entre 1801 y 1812 hizo desmontar y trasladar a Londres buena parte de la escultura del Partenón. Su nombre da el título —cada vez más rechazado— de "mármoles de Elgin".
  • Melina Mercouri (1920–1994). Actriz y, después, ministra de Cultura griega. En la década de 1980 convirtió la reclamación de los mármoles del Partenón en una causa de Estado y de orgullo nacional, con una elocuencia que marcó el debate moderno de la restitución.
  • Ludwig Borchardt (1863–1938). Egiptólogo alemán que dirigió en 1912 la excavación de Amarna donde se halló el busto de Nefertiti, llevado luego a Berlín en un reparto de hallazgos cuya legitimidad Egipto disputa desde entonces.
  • Felwine Sarr (n. 1972) y Bénédicte Savoy (n. 1972). Economista senegalés e historiadora del arte francesa, autores del informe Sarr-Savoy (2018), el documento que reformuló el debate al recomendar la restitución sistemática del patrimonio africano sacado sin consentimiento.
  • Emmanuel Macron (n. 1977). Presidente francés cuyo discurso de Uagadugú (2017) y el encargo del informe Sarr-Savoy abrieron, desde el poder político, la puerta a devoluciones que antes parecían impensables.
  • Khaled al-Asaad (1932–2015). Arqueólogo sirio que dedicó su vida a Palmira y fue asesinado por el Estado Islámico al negarse a revelar el paradero de piezas ocultas. Símbolo del coste humano de la defensa del patrimonio.
  • Oba (rey) de Benín y el Reino de Benín. La monarquía del actual Edo (Nigeria), heredera del reino saqueado en 1897, principal reclamante de los bronces. Recordatorio de que el reclamante no siempre es un Estado-nación moderno, sino también una comunidad o linaje de origen.
  • Los pueblos y naciones reclamantes (los maoríes de Nueva Zelanda, que han logrado el regreso de cabezas tatuadas toi moko; las naciones nativas de Estados Unidos amparadas por la NAGPRA; pueblos de África, América y Oceanía). No son una "figura" individual, pero son los verdaderos protagonistas: quienes recuerdan que detrás de cada objeto hay una comunidad viva.

Obras maestras comentadas

¿Cómo "comentar obras" en una lección sobre patrimonio y restitución? Eligiendo piezas cuyo viaje y cuya disputa son tan significativos como su forma. Para cada una, su ficha y su análisis.

1. Los mármoles del Partenón

Los mármoles del Partenón
Los mármoles del Partenónimagen: CC BY-SA 4.0 · Wikimedia
  • Ficha. Autor: taller dirigido por Fidias (atribuido). Fecha: c. 447–432 a. C. Técnica: relieve y bulto redondo en mármol pentélico. Ubicación: divididos entre el Museo Británico (Londres) y el Museo de la Acrópolis (Atenas), con piezas en otros museos.
  • Descripción y forma. Un friso continuo de unos 160 metros que representaba una procesión (probablemente la fiesta de las Panateneas), más las metopas (combates mitológicos) y los frontones (el nacimiento de Atenea, su disputa con Poseidón). Un prodigio del clasicismo: los "paños mojados" que insinúan el cuerpo bajo la tela, el ritmo sereno de los jinetes.
  • Iconografía y contenido. Es el programa cívico-religioso de la Atenas de Pericles, en la cumbre de su democracia y su imperio (lo estudiaste en el Módulo 2): la ciudad celebrándose a sí misma ante su diosa.
  • Contexto. Lord Elgin los retiró del templo entre 1801 y 1812 con un permiso otomano de dudoso alcance, y el Parlamento británico los compró en 1816. Grecia los reclama formalmente desde su independencia y con fuerza desde la campaña de Melina Mercouri.
  • Por qué importa. Son el caso emblemático de la restitución: enfrentan el argumento del "museo universal" (Londres) con el de la integridad del monumento (Atenas, que construyó un museo con vistas al Partenón precisamente para reunirlos). Ningún otro objeto resume mejor la pregunta "¿de quién es el pasado?".

2. Los bronces de Benín

Los bronces de Benín
Los bronces de Benínimagen: CC BY 3.0 · Wikimedia
  • Ficha. Autores: maestros fundidores del Reino de Benín (anónimos). Fecha: principalmente siglos XVI–XVIII (con piezas anteriores y posteriores). Técnica: fundición a la cera perdida en aleación de cobre (bronce/latón), y talla de marfil. Ubicación: dispersos por más de un centenar de museos (Museo Británico, Berlín, etc.); en proceso de restitución a Nigeria.
  • Descripción y forma. Miles de placas en relieve que decoraban el palacio real, cabezas conmemorativas de reyes (obas) y reinas madre, figuras y objetos de marfil. Una metalurgia de altísima sofisticación, con detalle naturalista y simbolismo dinástico.
  • Iconografía y contenido. Narran la historia, la jerarquía y la cosmovisión del reino: el oba, sus guerreros, los portugueses que comerciaron con Benín. Son, a la vez, arte de corte y archivo histórico de una civilización.
  • Contexto. Fueron saqueados en la expedición de castigo británica de 1897, que destruyó la ciudad; el botín se vendió para sufragar la propia campaña, lo que explica su dispersión mundial.
  • Por qué importa. Desmienten de raíz el prejuicio colonial de un África "sin arte ni historia": su maestría técnica asombró a Europa. Y su devolución, ya en marcha (Alemania transfirió la propiedad de cientos de piezas en 2022), es el gran precedente de la restitución africana tras el informe Sarr-Savoy.

3. Busto de Nefertiti

Busto de Nefertiti
Busto de Nefertitiimagen: CC BY-SA 3.0 · Wikimedia
  • Ficha. Autor: atribuido al escultor de corte Tutmosis (anónimo en sentido moderno). Fecha: c. 1345 a. C. Técnica: caliza recubierta de estuco pintado, con incrustación de cuarzo en un ojo. Ubicación: Neues Museum, Berlín.
  • Descripción y forma. El célebre busto de la reina Nefertiti, esposa del faraón Akhenatón: cuello largo, rasgos idealizados y a la vez vivos, tocado azul, un equilibrio de simetría y suavidad que lo ha convertido en icono universal de la belleza.
  • Iconografía y contenido. Pertenece al peculiar periodo de Amarna (Módulo 1), cuando Akhenatón impuso el culto a un único disco solar, Atón, y revolucionó el estilo egipcio hacia formas más naturalistas.
  • Contexto. Lo halló en 1912 la misión alemana de Ludwig Borchardt en Amarna. En el reparto de hallazgos con las autoridades egipcias —entonces bajo fuerte influencia europea— la pieza fue a Berlín, en circunstancias que Egipto considera fraudulentas y reclama desde hace décadas.
  • Por qué importa. Es el caso estrella de la disputa por las antigüedades excavadas: no hubo un saqueo bélico, sino un reparto desigual que hoy se cuestiona. Plantea hasta qué punto un permiso obtenido bajo dominio colonial puede considerarse un consentimiento legítimo.

4. Los Budas de Bamiyán (memoria de una destrucción)

Los Budas de Bamiyán (memoria de una destrucción)
Los Budas de Bamiyán (memoria de una destrucción)imagen: CC BY-SA 4.0 · Wikimedia
  • Ficha. Autores: monjes y artesanos del Afganistán budista (anónimos). Fecha: siglos VI–VII d. C. Técnica: figuras colosales talladas en el acantilado de arenisca y revestidas de estuco policromado. Ubicación: valle de Bamiyán (Afganistán); destruidos en 2001.
  • Descripción y forma. Dos Budas de pie de 38 y 55 metros, los mayores del mundo, excavados en la roca de un valle de la Ruta de la Seda, donde el budismo dialogó con el arte grecorromano (el estilo gandhárico; véase el Módulo 3).
  • Iconografía y contenido. Encarnaban siglos de sincretismo cultural en una encrucijada de civilizaciones, y eran lugar de peregrinación y memoria viva.
  • Contexto. En marzo de 2001, el régimen talibán los dinamitó por considerarlos "ídolos" contrarios al islam, en un acto de iconoclasia retransmitido al mundo. Hoy quedan los nichos vacíos y proyectos de reconstrucción digital y parcial.
  • Por qué importa. Cambian la pregunta del debate: no "¿quién lo guarda?" sino "¿quién lo destruye y por qué?". Muestran que el patrimonio es un campo de batalla simbólico, y dan munición tanto a quienes defienden los museos universales ("aquí estaría a salvo") como a quienes recuerdan que el contexto original es irremplazable.

5. Las cabezas tatuadas maoríes (toi moko)

toi moko
toi mokoimagen: CC BY-SA 4.0 · Wikimedia
  • Ficha. Autores: comunidades maoríes (Nueva Zelanda / Aotearoa). Fecha: tradición precolonial y colonial. Técnica: conservación ritual de cabezas tatuadas (moko) de antepasados. Ubicación: en proceso de repatriación desde museos europeos a Nueva Zelanda (museo Te Papa Tongarewa, Wellington).
  • Descripción y contenido. No son "objetos de arte" en el sentido occidental, sino restos humanos sagrados de ancestros, con tatuajes que registran linaje y estatus. En el siglo XIX se comerciaron como curiosidades para gabinetes europeos.
  • Contexto. Desde 2003, el programa Karanga Aotearoa del Te Papa negocia su regreso; centenares han vuelto.
  • Por qué importa. Llevan el debate a su núcleo ético: no se discute "una obra", sino personas y antepasados. Recuerdan que muchos "objetos" de museo son en realidad restos humanos o sagrados, y que la repatriación a comunidades vivas (no solo a Estados) es a veces la única respuesta decente. Es el espíritu de leyes como la NAGPRA.

6. El Duryodhana de Koh Ker

Duryodhana
Duryodhanaimagen: Public domain · Wikimedia
  • Ficha. Autores: escultores del Imperio jemer (anónimos). Fecha: c. 928–941 d. C., reinado de Jayavarman IV. Técnica: escultura en arenisca. Ubicación: Museo Nacional de Camboya, Nom Pen; devuelto en 2014 tras décadas en el mercado occidental.
  • Descripción y forma. Un guerrero de tamaño casi natural, captado en plena tensión del combate: torso girado, puños cerrados, una energía dinámica poco habitual en la escultura jemer, más dada a la serenidad hierática. Formaba pareja con un Bhima enfrentado a él y estaba flanqueado por asistentes arrodillados.
  • Iconografía y contenido. Representa a Duryodhana, príncipe de los Kaurava, en su duelo final con Bhima, episodio del Mahabharata: todo el grupo escultórico congelaba la escena épica en el templo de Prasat Chen, en Koh Ker, efímera capital del imperio (véase Sudeste asiático: Angkor y Borobudur).
  • Contexto. Fue arrancado de su pedestal hacia 1972, en plena guerra civil camboyana —los pies quedaron en el templo, prueba decisiva de su origen—, y circuló por el mercado internacional hasta ser consignado en Sotheby's en 2011. Una demanda del gobierno estadounidense logró su regreso a Camboya en 2014; el Metropolitan ya había devuelto en 2013 dos asistentes arrodillados del mismo conjunto, y la investigación sobre el marchante Douglas Latchford (imputado en 2019) ha desencadenado desde entonces una cascada de devoluciones jemeres.
  • Por qué importa. Es el gran caso de despojo poscolonial: no un ejército imperial del siglo XIX, sino el mercado del arte del XX alimentándose de un país en guerra. Muestra el poder probatorio de la procedencia (unos pies esperando en su pedestal) y que los tribunales, y no solo la diplomacia, pueden deshacer el expolio.

Conexiones e influencias

Este tema es, por naturaleza, un nudo que ata casi todo el curso.

  • Hacia atrás, con el origen de las obras. Cada caso te remite al módulo donde estudiaste el objeto "en su sitio": el Partenón en la Grecia clásica (Módulo 2), Nefertiti y Amarna en el Egipto antiguo (Módulo 1), Bamiyán y el arte gandhárico en las tradiciones de Asia (Módulo 3). La lección te invita a volver a esos módulos preguntándote: ¿dónde está hoy lo que estudié, y cómo llegó allí?
  • Con el nacimiento del museo. Es la continuación crítica de Mecenazgo, mercado del arte y museos (este módulo): allí viste nacer el museo público como ideal ilustrado; aquí ves su cara colonial y su factura pendiente. También dialoga con Conservación, restauración y autenticidad (la réplica, el original, qué significa "salvar" una obra).
  • Con la crítica del canon. Enlaza directamente con el Módulo 0 (cómo el relato decide qué es "arte") y con Tradiciones globales (Módulo 11), que recupera precisamente las culturas que el museo enciclopédico relegó a la "etnografía". Descolonizar el museo y descolonizar el canon son dos caras de lo mismo.
  • Con el arte contemporáneo. Muchos artistas actuales hacen de la restitución y la mirada colonial su tema: instalaciones que vacían vitrinas, performances de "devolución", obras que reescriben las cartelas. El debate ha entrado en el propio arte (Módulo 10).
  • Con poder, religión y propaganda. La iconoclasia de Bamiyán y Palmira es un capítulo de la larga historia de las imágenes destruidas por poder político o religioso que viste en Arte, poder, religión y propaganda (este módulo).

Debates e interpretaciones

Aquí no hay consenso, y eso es justamente lo valioso. Conviene conocer los argumentos en su versión más fuerte, no como caricaturas.

1. ¿Museo universal o devolución? Los defensores del museo enciclopédico (Londres, Berlín, Nueva York) sostienen que reunir las culturas del mundo en un lugar accesible fomenta el conocimiento, la comparación y el entendimiento entre pueblos, y que muchos objetos están allí mejor conservados y más vistos. Sus críticos responden que ese "universalismo" suele ubicarse, casualmente, en las antiguas metrópolis coloniales; que el acceso es desigual (un nigeriano necesita un visado para ver los bronces de su propia cultura); y que la conservación no legitima la propiedad de algo tomado por la fuerza.

2. ¿Dónde poner el límite temporal? Si todo lo tomado en el pasado debiera devolverse, ¿habría que vaciar los museos por completo, incluido lo que Roma se llevó hace dos mil años? La Convención de 1970 propone una frontera práctica (lo ilícito posterior a esa fecha), pero el debate moral no se deja encerrar en una fecha. ¿Es comparable el botín antiguo, ya "naturalizado" por el tiempo, con un saqueo colonial documentado y reciente?

3. ¿A quién se devuelve? Un objeto sagrado, ¿se devuelve al Estado-nación moderno (que puede no representar a la comunidad de origen), a una comunidad o linaje concretos, o a una institución? La NAGPRA estadounidense apuesta por las naciones indígenas; otros casos plantean conflictos entre gobiernos y pueblos. La repatriación obliga a preguntarse quién es el legítimo heredero.

4. Descolonizar: ¿vaciar o reescribir? Para algunos, descolonizar el museo significa devolver masivamente; para otros, significa sobre todo cambiar el relato: investigar y publicar las procedencias, reescribir las cartelas para contar cómo llegó cada objeto, dar voz a las comunidades de origen, repensar la diferencia entre "arte" y "etnografía". Las dos lecturas no se excluyen, pero pueden tensar: un museo que reescribe cartelas pero no devuelve nada puede acusarse de lavado de imagen; uno que devuelve sin reflexión puede vaciarse sin haber entendido nada.

5. La trampa de "aquí está a salvo". La destrucción de Bamiyán y Palmira alimenta el argumento de que el patrimonio está más seguro en los museos occidentales. Pero la historiadora Bénédicte Savoy, entre otros, advierte que este razonamiento es paternalista y autointeresado: convierte un despojo en un favor, y olvida que muchos países tienen museos plenamente capaces, y que la mayor amenaza para muchas piezas fue, históricamente, su propio traslado.

Una nota de método. Como en todo el curso, la postura honesta no es elegir un bando y repetir su consigna, sino entender por qué cada parte tiene razones, distinguir los casos (no es igual Nefertiti que los bronces de Benín que los mármoles del Partenón) y exigir, como mínimo, transparencia: que el museo cuente la verdad de cómo obtuvo lo que muestra.

Glosario de la lección

  • Restitución. Devolución de la propiedad de un bien cultural a su origen, reconociendo que fue adquirido injustamente. Distinta del mero préstamo.
  • Repatriación. Regreso físico de un objeto (o de restos humanos) a su país, comunidad o pueblo de origen.
  • Procedencia (provenance). Historial documentado de propietarios y traslados de una obra; prueba clave para detectar saqueos y expolios.
  • Museo enciclopédico o "universal". Institución que aspira a reunir y exponer las culturas de todo el mundo bajo un mismo techo; concepto usado para justificar la retención de colecciones.
  • Expedición de castigo. Operación militar de represalia que, como en Benín (1897), servía también para saquear patrimonio.
  • Iconoclasia. Destrucción deliberada de imágenes u objetos por motivos religiosos o políticos (Bamiyán, Palmira).
  • Descolonizar el museo. Proceso de revisar críticamente el origen, la presentación y el relato de las colecciones para corregir las jerarquías heredadas del colonialismo.
  • Informe Sarr-Savoy. Estudio de 2018 encargado por Francia que recomendó la restitución del patrimonio africano sacado sin consentimiento; documento de referencia del debate.
  • NAGPRA. Ley estadounidense de 1990 que obliga a devolver restos humanos y objetos sagrados a las naciones nativas; modelo de repatriación a comunidades originarias.
  • Convención de la UNESCO de 1970. Tratado internacional contra el tráfico ilícito de bienes culturales; fija la frontera práctica de lo restituible.
  • Cartela. Texto que acompaña a una obra en el museo; su contenido (lo que dice y lo que calla) es una decisión cargada de valor.
  • Cera perdida. Técnica de fundición de metal (usada en los bronces de Benín) en que un modelo de cera se sustituye por metal fundido.

Actividades y preguntas para debatir

  1. El juicio del Partenón. Dividíos en dos grupos: uno defiende que los mármoles deben quedarse en Londres (museo universal, acceso, conservación), otro que deben volver a Atenas (integridad del monumento, justicia histórica). Cada grupo debe usar datos y argumentos, no solo opiniones. Al final, votad… y discutid por qué.
  2. Reescribe la cartela. Busca en línea la ficha que el Museo Británico o el Neues Museum dan de un objeto disputado (un bronce de Benín, Nefertiti). Reescríbela en tres frases incluyendo cómo llegó al museo. ¿Cambia tu percepción de la pieza?
  3. No todo es igual. Ordena estos cinco casos de más a menos problemática su retención, y justifica el orden: un bronce de Benín, el busto de Nefertiti, una vasija romana comprada en una subasta legal en 2010, una cabeza maorí toi moko, los uigwe coreanos devueltos por Francia en 2011 pero solo en calidad de préstamo renovable.
  4. ¿Salva la copia? Ante una reconstrucción digital o una réplica 3D del Arco de Palmira o de un Buda de Bamiyán, debatid: ¿una copia perfecta "devuelve" el patrimonio destruido, o solo lo simula? ¿Qué se pierde sin el original?
  5. ¿A quién devolver? Imagina un objeto sagrado reclamado a la vez por un gobierno nacional y por la comunidad indígena de origen, en desacuerdo entre sí. ¿A quién debería ir? Argumenta tu criterio.
  6. Tu museo local. Investiga un museo de tu ciudad o país: ¿tiene objetos de otras culturas? ¿Explica cómo los obtuvo? Propón una mejora concreta en su modo de exponerlos o explicarlos.

Ejercicio de mirada

Vamos a aplicar el método a un caso, los bronces de Benín, integrando lo aprendido en todo el curso. Busca imágenes de una placa de bronce de Benín (en la web del Museo Británico o en Digital Benin) y procede por pasos:

  1. Describe lo que ves (forma). Antes de juzgar, mira. ¿Qué representa la placa (figuras, jerarquías, vestiduras)? Observa la técnica: el relieve, el detalle del rostro y los ropajes, la maestría de la fundición a la cera perdida. ¿Te parece "primitivo" o sofisticado? ¿Por qué crees que Europa lo subestimó?
  2. Lee el contenido (iconografía). ¿Quién aparece y en qué orden de importancia? ¿Qué nos dice sobre el poder del oba, sobre los guerreros, sobre el contacto con los portugueses? Recuerda que es a la vez arte de corte y archivo histórico.
  3. Reconstruye su contexto original. Imagina la placa en su sitio: clavada en un pilar del palacio real de Benín, en una secuencia con cientos de otras, viva, dinástica. Compárala con su estado actual: aislada en una vitrina, descontextualizada. ¿Qué se ha perdido en ese viaje?
  4. Investiga la procedencia. Pregunta lo que el museo a veces calla: ¿cómo llegó aquí? Conecta con la expedición de 1897. ¿La cartela lo dice? ¿Lo silencia?
  5. Emite un juicio razonado. Con todo lo anterior, formula tu posición: ¿debe devolverse esta placa? ¿A Nigeria, al oba, a un museo nigeriano? ¿Bastaría con un préstamo, o hace falta restitución de la propiedad? Defiende tu respuesta con los argumentos de la lección, reconociendo lo que tiene de fuerte la postura contraria.

Este ejercicio es el método del curso aplicado a un objeto que te mira de vuelta: forma, contenido, contexto… y, además, justicia.

Autoevaluación

1. (Opción múltiple) Los bronces de Benín llegaron mayoritariamente a los museos europeos como consecuencia de: a) Una compra legal a los reyes de Benín en el siglo XIX b) Una expedición de castigo militar británica en 1897 que saqueó la ciudad c) Excavaciones arqueológicas autorizadas por Nigeria independiente d) Un regalo diplomático del Imperio otomano

2. (Opción múltiple) El informe Sarr-Savoy (2018): a) Recomendó al Reino Unido devolver los mármoles del Partenón b) Fue encargado por la UNESCO para regular las subastas c) Fue encargado por Francia y recomendó restituir el patrimonio africano sacado sin consentimiento d) Defendió el modelo del museo universal frente a la restitución

3. (Opción múltiple) La destrucción de los Budas de Bamiyán (2001) y de los templos de Palmira (2015) son ejemplos de: a) Restitución a comunidades originarias b) Iconoclasia por motivos políticos y religiosos c) Conservación preventiva d) Excavación arqueológica

4. (Abierta) Explica la diferencia entre restitución, repatriación y préstamo a largo plazo, y por qué muchos reclamantes rechazan esta última opción.

5. (Abierta) El argumento del "museo universal" sostiene que las grandes colecciones enciclopédicas sirven a toda la humanidad y no deben desmembrarse. Resume ese argumento en su versión más fuerte y luego expón dos críticas serias que se le hacen.


Clave de respuestas

  1. b) La expedición de castigo de 1897. Las tropas británicas destruyeron la ciudad de Benín y se llevaron miles de piezas, vendidas luego para financiar la propia campaña, lo que explica su dispersión por más de un centenar de museos.
  2. c) Fue encargado por Francia (a raíz del discurso de Macron en Uagadugú, 2017) y recomendó restituir el patrimonio africano que salió sin consentimiento. Es el documento más influyente del debate actual; no trata de los mármoles del Partenón (caso anglo-griego) ni defiende el museo universal.
  3. b) Iconoclasia: destrucción deliberada de patrimonio por motivos políticos y religiosos (el régimen talibán en Bamiyán, el Estado Islámico en Palmira), con fuerte componente propagandístico.
  4. Respuesta modelo. La restitución devuelve la propiedad del objeto, reconociendo que se obtuvo injustamente; la repatriación es el regreso físico al lugar o pueblo de origen (puede acompañar a la restitución); el préstamo a largo plazo devuelve el objeto pero conserva la propiedad en el museo poseedor. Muchos reclamantes rechazan el préstamo porque no admite la injusticia original: aceptarlo equivaldría a reconocer como legítima la propiedad de quien se quedó con la pieza.
  5. Respuesta modelo. Versión fuerte del museo universal: reunir bajo un mismo techo, accesible y bien conservado, el patrimonio de muchas culturas permite compararlas, estudiarlas y fomentar el entendimiento entre pueblos; desmembrar esas colecciones empobrecería ese conocimiento común. Críticas serias: (1) esos museos "universales" están casualmente en las antiguas metrópolis coloniales, y su acceso es desigual (las comunidades de origen a menudo no pueden viajar a verlos); (2) la buena conservación o el gran número de visitantes no legitiman la propiedad de algo tomado por la fuerza o en condiciones coloniales: confunden el cuidado del objeto con el derecho sobre él. (Se aceptan otras críticas bien argumentadas, p. ej. el carácter paternalista del "aquí está a salvo".)

Para profundizar

Lecturas de referencia

  • Felwine Sarr y Bénédicte Savoy, Restituir el patrimonio africano (Rapport sur la restitution du patrimoine culturel africain, 2018). El informe que reformuló el debate; disponible en línea.
  • Bénédicte Savoy, Africa's Struggle for Its Art: History of a Postcolonial Defeat (2021). Historia documentada de las reclamaciones africanas desde los años sesenta.
  • Dan Hicks, The Brutish Museums: The Benin Bronzes, Colonial Violence and Cultural Restitution (2020). Estudio combativo y muy citado sobre el saqueo de Benín.
  • James Cuno, Who Owns Antiquity? (2008). Defensa, hoy contestada, del museo universal y de las colecciones enciclopédicas; útil para conocer el argumento contrario.
  • Kwame Anthony Appiah, Cosmopolitismo (2006), capítulo "¿De quién es la cultura?". Reflexión filosófica matizada sobre patrimonio y pertenencia.
  • Tiffany Jenkins, Keeping Their Marbles (2016). Posición crítica con la restitución; contrapunto para el debate.
  • VV. AA., informes y catálogos de Digital Benin (digitalbenin.org), que reúne el paradero mundial de los bronces.

Para observar (o consultar en sus webs)

  • Museo Británico, Londres: mármoles del Partenón y una sala de bronces de Benín; observa cómo redactan las cartelas.
  • Museo de la Acrópolis, Atenas: diseñado para reunir los mármoles del Partenón, con un piso que reproduce el friso "a la espera" de las piezas de Londres.
  • Neues Museum, Berlín: busto de Nefertiti.
  • Te Papa Tongarewa, Wellington (Nueva Zelanda): programa de repatriación maorí Karanga Aotearoa.
  • Humboldt Forum, Berlín, y Museo de las Civilizaciones Negras, Dakar: dos modelos opuestos y recientes de cómo exponer (o restituir) el patrimonio africano.

Recursos en línea

  • Smarthistory (smarthistory.org): ensayos sobre los bronces de Benín, los mármoles del Partenón, la restitución y la descolonización del museo.
  • Web de la UNESCO sobre la Convención de 1970 y la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales.
  • Texto de la ley NAGPRA y recursos del National Park Service (EE. UU.) sobre repatriación a naciones nativas.
  • Digital Benin (digitalbenin.org): base de datos del patrimonio de Benín disperso por el mundo.