Arte, feminismo e identidad
Módulo 10 · De la posguerra a hoy · Periodo: c. 1969 – 1995 (raíces en los años sesenta; vigencia continuada hasta hoy) · Regiones: Estados Unidos, Reino Unido y el ámbito internacional
Panorama
Una pregunta encabezaba un cartel pegado en los autobuses de Nueva York en 1989: "¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Met?". Debajo, una odalisca de Ingres —una de las grandes "diosas" del arte occidental— aparecía con una cabeza de gorila y un dato demoledor: menos del 5 % de los artistas de las salas de arte moderno eran mujeres, pero el 85 % de los desnudos eran femeninos. Quien firmaba era un colectivo anónimo y enmascarado, las Guerrilla Girls. En una sola imagen condensaron lo que esta lección quiere que aprendas a ver: que el arte nunca ha sido neutral, que decide quién mira y quién es mirado, quién entra en el museo como autor y quién solo como objeto de deseo.
Bienvenido a una de las transformaciones más profundas del arte de la segunda mitad del siglo XX: la irrupción del feminismo y de las políticas de la identidad —género, raza, sexualidad— en el corazón mismo de la práctica artística. No se trata solo de que aparezcan más mujeres o más artistas no blancos (que aparecen), sino de algo más radical: el arte empieza a preguntarse por las condiciones que deciden qué se considera arte, quién lo hace y desde qué cuerpo se habla. El "yo" universal del artista —que durante siglos había sido tácitamente blanco, masculino, occidental y heterosexual— se vuelve visible como una posición particular, no como la norma.
¿Por qué importa? Por tres razones. Primera, porque estas prácticas reescriben la propia historia del arte: recuperan a las artistas borradas, denuncian el sesgo del canon que estudiaste en el Módulo 0 y obligan a la disciplina a mirarse al espejo. Segunda, porque expanden los medios y los temas: la costura, el bordado, la cocina, el cuerpo, la autobiografía y la experiencia cotidiana —desdeñados por "menores" o "femeninos"— se convierten en materia de gran arte. Y tercera, porque encienden la mecha de los grandes debates contemporáneos —el multiculturalismo, la apropiación, la "guerra de las culturas"— cuyas brasas siguen ardiendo hoy. Entender este capítulo es aprender que la pregunta "¿qué es una obra maestra?" nunca fue inocente.
Objetivos de aprendizaje
Al terminar esta lección serás capaz de:
- Situar el arte feminista y de la identidad en su contexto histórico (segunda ola feminista, derechos civiles, movimiento LGTBQ, descolonización) y explicar por qué surge en torno a 1969–1975.
- Distinguir las principales estrategias del arte feminista —recuperación de las "labores femeninas", crítica de la mirada masculina, deconstrucción de la imagen, crítica institucional— y aplicarlas a obras concretas.
- Identificar y analizar figuras y obras clave —Chicago, Schapiro, Womanhouse, Guerrilla Girls, Sherman, Ringgold, Walker, Basquiat, Wojnarowicz— reconociendo su aportación específica.
- Comparar cómo el género, la raza y la sexualidad se entrecruzan en la obra de distintos artistas, introduciendo la idea de interseccionalidad.
- Explicar los debates de la "guerra de las culturas" (multiculturalismo, censura, financiación pública, apropiación) y valorar posturas contrapuestas con argumentos.
- Cuestionar críticamente el propio canon, reconociendo qué voces siguen ausentes y cómo el museo ha asimilado —o neutralizado— el arte crítico.
Contexto histórico, social y cultural
El arte feminista no nace del vacío estético, sino de una revolución social. Hacia 1963, Betty Friedan denuncia en La mística de la feminidad el malestar de las mujeres confinadas al hogar; en 1949 Simone de Beauvoir ya había escrito que "no se nace mujer, se llega a serlo", abriendo la distinción entre sexo (biológico) y género (construido culturalmente). Es la segunda ola del feminismo: tras la conquista del voto (primera ola), ahora se cuestionan el trabajo, el cuerpo, la sexualidad, la representación. En paralelo, el movimiento por los derechos civiles afroamericano, las protestas contra la guerra de Vietnam, los disturbios de Stonewall (1969) que dan origen al movimiento de liberación gay, y los procesos de descolonización configuran una época en la que distintos grupos reclaman, a la vez, voz, derechos y representación. El arte se vuelve uno de los frentes de esa batalla.
En el mundo del arte, el detonante intelectual llega en 1971 con un ensayo de la historiadora Linda Nochlin: "¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?". Su respuesta es brillante y demoledora: la pregunta está mal planteada. No es que las mujeres carezcan de genio, sino que las instituciones —academias que les prohibían dibujar del natural el desnudo, gremios cerrados, la idea romántica del "genio" como varón solitario— les vedaron el acceso a la formación y el reconocimiento. Nochlin desplaza así el problema del talento individual a las estructuras de poder: justo lo que el arte feminista pondrá en escena.
Conviene precisar el vocabulario de esta lección, porque la palabra "feminismo" abarca posturas distintas:
- El feminismo de la diferencia (o esencialista) celebra y reivindica una experiencia y una imaginería específicamente femeninas —el cuerpo, la maternidad, las "labores de mujeres"—. La Dinner Party de Judy Chicago es su obra emblema.
- El feminismo de la deconstrucción (o socialconstructivista), influido por el psicoanálisis y la teoría posestructuralista, desconfía de toda "esencia femenina" y prefiere desmontar cómo se fabrica culturalmente la imagen de la mujer. Cindy Sherman o Barbara Kruger lo encarnan.
Esta tensión —¿reivindicar lo femenino o disolver la categoría misma?— recorre todo el periodo. Y hacia los años ochenta y noventa, una nueva generación —especialmente artistas negras, latinas, indígenas y queer— señala que el "nosotras" del feminismo blanco de clase media no las incluía: nace la idea de interseccionalidad (término acuñado por la jurista Kimberlé Crenshaw en 1989), según la cual género, raza, clase y sexualidad no se suman, sino que se entrecruzan produciendo experiencias específicas. La crítica feminista se vuelve así, también, una crítica de identidad.
Rasgos formales y estilísticos clave
El arte de esta lección no comparte un "estilo" (hay pintura, costura, fotografía, instalación, performance), sino un conjunto de estrategias reconocibles:
- Lo personal es político. El lema del feminismo se vuelve método: la autobiografía, la experiencia íntima, el cuerpo propio y la vida doméstica dejan de ser anécdota privada para convertirse en materia de análisis político.
- Revalorización de las "artes menores". Costura, bordado, cerámica, acolchado (quilting), decoración —despreciadas por la jerarquía académica como artesanía "femenina"— se reivindican como medios de pleno derecho. Es lo que Schapiro y Melissa Meyer llamaron femmage (collage hecho con materiales y técnicas asociados a las mujeres).
- Crítica de la mirada (the gaze). Apoyándose en el influyente ensayo de Laura Mulvey (Placer visual y cine narrativo, 1975), muchas artistas analizan cómo la cultura visual construye a la mujer como objeto de un espectador masculino, e intentan devolver o desbaratar esa mirada.
- La imagen como construcción. En lugar de "expresar" un yo auténtico, se escenifican identidades (Sherman se disfraza), revelando que toda imagen de género o raza es un artificio cultural, no un dato natural.
- Apropiación y montaje. Se toman imágenes y estereotipos de la publicidad, el cine, la historia del arte o la cultura popular y se recontextualizan con texto y montaje para volver visible su ideología (Kruger, Guerrilla Girls).
- Crítica institucional. La obra apunta a las propias instituciones del arte —museos, galerías, mercado, historia del arte— y a sus exclusiones, a veces con datos y estadísticas (Guerrilla Girls).
- Narración y memoria. Frente a la abstracción dominante, vuelve la figuración narrativa —contar historias, recuperar memorias colectivas, sobre todo en artistas negras y de la diáspora (Ringgold, Walker)—.
- Confrontación del estereotipo. Especialmente en el arte sobre raza y sexualidad, se manejan imágenes hirientes (la silueta del esclavo, el cliché racista, el cuerpo enfermo de sida) para forzar al espectador a mirar lo que preferiría no ver.
Materiales y técnicas
- Tela, hilo y cerámica. El quilt (acolchado narrativo) de Faith Ringgold, la porcelana pintada y el bordado de The Dinner Party, el femmage de Schapiro: técnicas textiles y cerámicas reivindicadas como arte "alto".
- La instalación y el espacio doméstico. Womanhouse convierte una casa entera en obra; la instalación permite construir ambientes —una cocina, un dormitorio, una mesa— cargados de significado social.
- Fotografía escenificada y autorretrato. Cindy Sherman se fotografía a sí misma disfrazada; la cámara sirve para fabricar y desmontar identidades, no para documentar una "realidad".
- Texto e imagen (cartel, valla, serigrafía). Kruger y las Guerrilla Girls usan el lenguaje del diseño gráfico y la publicidad —tipografía contundente, blanco y negro y rojo, eslóganes— para circular fuera del museo.
- El papel recortado (silueta). Kara Walker recupera una técnica decimonónica y "femenina" —la silueta de papel negro recortada— para narrar la violencia del Sur esclavista.
- Pintura y técnica mixta urbana. Basquiat parte del grafiti (SAMO©) y trabaja sobre lienzo con óleo en barra, acrílico, collage y texto; la calle entra en la galería.
- El cuerpo y la performance. Como en la lección 05, el cuerpo propio —su raza, su género, su deseo, su enfermedad— se vuelve material; el videoarte y la fotografía (lección 07) registran y amplifican estas prácticas.
Artistas y figuras clave
- Judy Chicago (n. 1939, EE. UU.). Pionera del arte feminista. Fundó en 1970 el primer Programa de Arte Feminista (Fresno, luego CalArts con Schapiro). Su monumental The Dinner Party (1974–1979) es el icono del feminismo de la diferencia.
- Miriam Schapiro (1923–2015, nacida en Canadá, activa en EE. UU.). Codirectora del Programa de Arte Feminista de CalArts y coautora de Womanhouse. Acuñó el femmage y revalorizó las técnicas textiles.
- Las creadoras de Womanhouse (1972), proyecto colectivo de Chicago, Schapiro y sus estudiantes (entre ellas Faith Wilding, autora de la performance Waiting).
- Linda Nochlin (1931–2017) y Laura Mulvey (n. 1941): historiadora del arte y teórica del cine cuyos ensayos (1971 y 1975) dieron el armazón intelectual al movimiento.
- Guerrilla Girls (colectivo anónimo, fundado en 1985 en Nueva York). Activistas enmascaradas con caretas de gorila que denuncian con datos y humor el sexismo y el racismo del mundo del arte. Su mejor arma: el cartel.
- Cindy Sherman (n. 1954, EE. UU.). Fotógrafa. Sus Untitled Film Stills (1977–1980) la muestran disfrazada de arquetipos femeninos del cine, revelando la feminidad como mascarada. (Se trata también en la lección 07.)
- Barbara Kruger (n. 1945, EE. UU.). Combina fotografía apropiada y eslóganes ("Tu cuerpo es un campo de batalla") para denunciar el poder, el consumo y el control del cuerpo femenino.
- Faith Ringgold (1930–2024, EE. UU.). Artista afroamericana. Sus story quilts (acolchados narrativos) funden pintura, costura y relato para contar la experiencia negra; Tar Beach (1988) es su obra más célebre.
- Jean-Michel Basquiat (1960–1988, EE. UU.). De origen haitiano y puertorriqueño. Pasó del grafiti (SAMO©) a la pintura neoexpresionista, introduciendo la historia y la identidad negra —héroes, jazz, anatomía, esclavitud— en el centro del mercado de los años ochenta.
- Kara Walker (n. 1969, EE. UU.). Artista afroamericana. Sus murales de siluetas de papel negro escenifican con belleza perturbadora la violencia sexual y racial de la esclavitud, generando intensos debates.
- David Wojnarowicz (1954–1992, EE. UU.) y Félix González-Torres (1957–1996, nacido en Cuba). Figuras del arte queer y de la respuesta a la crisis del sida, entre la denuncia política y la elegía íntima.
- Robert Mapplethorpe (1946–1989, EE. UU.). Fotógrafo cuya obra homoerótica detonó la "guerra de las culturas" sobre la financiación pública del arte.
- Adrian Piper (n. 1948, EE. UU.). Artista y filósofa afroamericana, pionera en abordar la raza, el racismo cotidiano y la identidad mediante performance y arte conceptual.
Obras maestras comentadas
1. Judy Chicago, The Dinner Party (1974–1979)

- Ficha. Instalación mixta (porcelana pintada, cerámica, bordado, textil sobre suelo de baldosas) · 1974–1979 · Brooklyn Museum, Nueva York (Elizabeth A. Sackler Center for Feminist Art).
- Descripción. Una enorme mesa triangular (cada lado mide casi 15 m) con 39 cubiertos, cada uno dedicado a una mujer de la historia o la mitología —de la diosa primordial a Georgia O'Keeffe—. Cada plato lleva un diseño cerámico, a menudo con formas florales o mariposas que evocan, sin disimulo, la vulva. El suelo de baldosas blancas (el Heritage Floor) inscribe otros 999 nombres de mujeres notables.
- Forma e iconografía. El triángulo —símbolo de lo femenino y de la igualdad— organiza la obra. Las labores tradicionalmente femeninas (cerámica, bordado), realizadas por un gran equipo colaborativo, se elevan a la categoría de monumento. La imaginería genital reivindica el cuerpo de la mujer como fuente de poder, no de vergüenza.
- Contexto. Es la obra cumbre del feminismo de la diferencia: un banquete que da por fin un asiento a las mujeres borradas de la "Última Cena" de la historia.
- Por qué importa. Convirtió el arte feminista en un acontecimiento de masas y abrió un debate aún vivo: ¿celebrar lo femenino refuerza o cuestiona los estereotipos? Críticas como las de la propia Nochlin señalaron el riesgo de reducir a las mujeres a su anatomía.
2. Programa de Arte Feminista (Chicago, Schapiro y estudiantes), Womanhouse (1972)

- Ficha. Instalación y performances colectivas en una mansión abandonada de Hollywood, Los Ángeles · enero–febrero de 1972 · obra efímera (existe hoy en fotografías, documentación y un documental).
- Descripción. Las estudiantes del programa de CalArts rehabilitaron una casa ruinosa y transformaron cada habitación en una obra sobre la experiencia doméstica femenina: una cocina con paredes cubiertas de huevos que se vuelven pechos (Nurturant Kitchen), un baño "menstrual", un armario-jaula, un dormitorio de maquillaje sin fin.
- Forma e iconografía. El hogar —el espacio donde se confinaba a la mujer— se vuelve del revés y se expone como lugar de trabajo invisible, reclusión y angustia. Incluyó performances como Waiting de Faith Wilding, una letanía de la vida femenina reducida a esperar.
- Contexto. Primera gran muestra de arte explícitamente feminista en EE. UU.; modelo de pedagogía y creación colaborativa entre mujeres.
- Por qué importa. Politizó el espacio doméstico y demostró que la instalación y la performance podían dar forma a una experiencia colectiva, no solo individual.
3. Guerrilla Girls, Do Women Have to Be Naked to Get Into the Met. Museum? (1989)

- Ficha. Cartel ofset (serigrafía) · 1989 · ejemplares en Tate (Londres), MoMA, Whitney, Brooklyn Museum y otras colecciones.
- Descripción. Sobre fondo amarillo, la odalisca de Ingres (La Gran Odalisca, 1814) con cabeza de gorila, y el texto: "¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Met? Menos del 5 % de los artistas en las secciones de Arte Moderno son mujeres, pero el 85 % de los desnudos son femeninos".
- Forma e iconografía. Apropiación de una obra canónica + datos estadísticos + humor mordaz, en el lenguaje gráfico de la publicidad. El gorila (juego con guerrilla) y el anonimato protegen a las autoras y desplazan el foco del ego del artista a la causa.
- Contexto. Crítica institucional en plena euforia del mercado del arte de los ochenta. Las Guerrilla Girls actualizaron el dato en 2005 y 2012 —y seguía siendo escandaloso—.
- Por qué importa. Modelo de activismo artístico: convierte la denuncia en imagen memorable y obliga a los museos a rendir cuentas con sus propias cifras.
4. Faith Ringgold, Tar Beach (Woman on a Bridge #1 of 5) (1988)

- Ficha. Acrílico sobre lienzo, con bordes de tela estampada acolchada, tinta e hilo (story quilt) · 1988 · Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York.
- Descripción. Una niña, Cassie Louise Lightfoot, vuela sobre los tejados de Harlem y el puente George Washington, mientras abajo su familia cena en la azotea ("la playa de alquitrán"). Un texto manuscrito enmarca la escena.
- Forma e iconografía. Funde pintura, costura y narración en el formato del quilt, técnica con honda raíz en la cultura afroamericana (las colchas como mapas y memoria durante la esclavitud). Volar = libertad, propiedad simbólica de la ciudad que se le niega por ser negra.
- Contexto. Ringgold recupera una técnica "femenina" y "popular" para contar la memoria negra urbana desde la mirada de una niña; cruce de feminismo y conciencia racial.
- Por qué importa. Demostró que la autobiografía, la comunidad y la artesanía podían sostener una obra de museo, e inspiró un célebre libro infantil (1991). Cruce ejemplar de género y raza.
5. Kara Walker, Gone: An Historical Romance of a Civil War… (1994)

- Ficha. Recortes de papel negro adheridos a la pared, ciclorama de unos 4 × 15 m · 1994 · The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York.
- Descripción. Un friso panorámico de siluetas negras sobre pared blanca representa un paisaje del Sur esclavista poblado de escenas elegantes y, a la vez, atroces: galanteos, violaciones, abusos, cuerpos infantiles. La forma "bonita" del recorte choca con el horror que narra.
- Forma e iconografía. Walker usa la silueta —entretenimiento doméstico decimonónico— y la estética del romance histórico (al estilo de Lo que el viento se llevó) para tender una trampa al espectador: lo que parece encantador esconde la violencia fundacional del racismo.
- Contexto. Surge en los años noventa, en plena revisión de la memoria de la esclavitud y del multiculturalismo.
- Por qué importa. Generó una agria controversia: artistas veteranas como Betye Saar la acusaron de reciclar estereotipos degradantes; Walker y sus defensores respondieron que el arte debe poder habitar la herida y exponer el imaginario racista en vez de pulirlo. Caso de manual para la lección 10 (Debates).
6. Jean-Michel Basquiat, Untitled (cráneo / cabeza) (1981–1982)

- Ficha. Acrílico, óleo en barra y técnica mixta sobre lienzo · 1981–1982 · obras representativas en The Broad (Los Ángeles) y otras colecciones; ejemplos en MoMA.
- Descripción. Grandes cabezas o cráneos de colores intensos, atravesados por líneas que parecen anatomía, costuras y diagramas; palabras tachadas, coronas, signos. Energía urgente, casi grafítica.
- Forma e iconografía. Basquiat trae el lenguaje del grafiti (su firma SAMO©) y del neoexpresionismo al lienzo, poblándolo de referencias a la historia negra: héroes del jazz y el boxeo, anatomía, África, la esclavitud, la realeza (la corona recurrente). Tacha palabras "para que se lean más", decía.
- Contexto. En el hipermercantilizado mundo del arte de los ochenta, un joven negro de Brooklyn se convierte en estrella, evidenciando a la vez la apertura y el exotismo con que el sistema lo recibió.
- Por qué importa. Introdujo la identidad y la cultura negra en el centro de la pintura contemporánea y planteó preguntas sobre la fama, la raza y la fagocitación del artista por el mercado. Su temprana muerte (1988) lo convirtió en mito.
Conexiones e influencias
Qué lo precede. El arte feminista tiene madres olvidadas que el propio movimiento ayudó a recuperar: Artemisia Gentileschi (Módulo 7), las pintoras de la Academia del XIX, Frida Kahlo y las vanguardistas del Módulo 9. Y dialoga con la performance y el body art (lección 05): Carolee Schneemann, Ana Mendieta o Adrian Piper trabajan el cuerpo como territorio político en paralelo a esta lección.
De qué se nutre dentro del módulo. Hereda la crítica institucional y la actitud conceptual (lección 04): la obra como idea, dato y denuncia, no como objeto bello. Toma de la fotografía y el videoarte (lección 07) sus medios predilectos —Sherman, Kruger— y comparte con el Pop (lección 02) la apropiación de la imagen mediática, pero la vuelve contra el propio sistema.
Qué anticipa. Es la antesala directa del arte contemporáneo global (lección 09): las políticas de identidad de los setenta-noventa se expanden, tras 1989, a una escena mundial que cuestiona el canon occidental desde la poscolonialidad. Y enlaza con las tradiciones globales (Módulo 11) y con los temas transversales (Módulo 12: género, raza, mecenazgo, el museo). Buena parte del arte del siglo XXI —del activismo a la autorrepresentación en redes— es heredero de esta toma de conciencia.
Diálogos con otras tradiciones. La revalorización del textil resuena con tradiciones globales (los quilts afroamericanos, los textiles andinos o asiáticos del Módulo 3 y 11) sistemáticamente excluidas del "arte" por el canon europeo: una de las grandes correcciones que esta lección ayuda a entender.
Debates e interpretaciones
- Esencialismo vs. construcción. ¿Existe un "arte femenino" reconocible (la línea de Chicago) o eso reencierra a las mujeres en su biología, y es mejor deconstruir la categoría (la línea de Sherman, Kruger, la crítica posestructuralista)? Es la fractura teórica central del feminismo artístico.
- ¿De quién es el feminismo? Artistas negras y latinas (Ringgold, Piper) y teóricas como bell hooks denunciaron que el feminismo dominante era blanco y de clase media. La interseccionalidad corrige ese punto ciego: no hay "la mujer", sino mujeres atravesadas por la raza y la clase.
- El caso Walker. ¿Mostrar el estereotipo racista lo denuncia o lo perpetúa? El enfrentamiento entre Kara Walker y artistas de la generación anterior (Betye Saar) sintetiza un dilema irresoluble: la línea entre exponer la herida y reabrirla.
- La "guerra de las culturas" (culture wars). Hacia 1989–1990, las obras de Mapplethorpe (fotografía homoerótica) y Andres Serrano (Piss Christ) provocaron una ofensiva conservadora en EE. UU. contra la financiación pública del arte (el debate sobre la NEA, National Endowment for the Arts). La pregunta —¿debe el Estado pagar arte que ofende a parte del público?— sigue abierta.
- Apropiación y voz. ¿Quién puede representar qué? El debate sobre la apropiación cultural —¿puede un artista hablar desde una identidad que no es la suya?— nace en este periodo y se intensifica hasta hoy.
- ¿Triunfo o asimilación? El museo que las Guerrilla Girls atacaban ahora colecciona sus carteles; el arte crítico se ha vuelto "arte de prestigio". ¿Es una victoria del activismo o una neutralización comercial de su filo? La historiografía sigue discutiéndolo.
Glosario de la lección
- Segunda ola del feminismo. Movimiento de los años 60-80 que, más allá del voto, cuestiona el cuerpo, el trabajo doméstico, la sexualidad y la representación de las mujeres.
- Género (vs. sexo). Conjunto de roles e identidades construidos culturalmente, frente al sexo biológico; distinción clave (Beauvoir) para el arte feminista.
- Feminismo de la diferencia (esencialista). Corriente que reivindica una experiencia e imaginería específicamente femeninas (cuerpo, maternidad, labores); ejemplo: The Dinner Party.
- Feminismo de la deconstrucción (constructivista). Corriente que desmonta la imagen culturalmente fabricada de la mujer en vez de afirmar una "esencia"; ejemplo: Cindy Sherman.
- Mirada masculina (male gaze). Concepto de Laura Mulvey (1975): la cultura visual tiende a construir a la mujer como objeto de un espectador masculino.
- Interseccionalidad. Idea (Kimberlé Crenshaw, 1989) de que género, raza, clase y sexualidad se entrecruzan generando experiencias específicas; corrige el feminismo "solo blanco".
- Femmage. Término de Schapiro y Meyer para el collage hecho con materiales y técnicas asociados tradicionalmente a las mujeres (tela, encaje, bordado).
- Story quilt. Acolchado narrativo que combina costura, pintura y texto; formato característico de Faith Ringgold, con raíces en la tradición afroamericana.
- Apropiación. Estrategia de tomar imágenes existentes (publicidad, historia del arte, cine) y recontextualizarlas para revelar o subvertir su ideología.
- Crítica institucional. Práctica artística que toma como objeto las propias instituciones del arte (museo, mercado, canon) y sus exclusiones.
- Arte queer. Producción artística que aborda identidades y deseos no heteronormativos; en este periodo, ligada a la liberación gay y a la crisis del sida.
- Guerra de las culturas (culture wars). Conflicto público (EE. UU., h. 1989-1995) sobre valores, multiculturalismo, censura y financiación estatal del arte.
Actividades y preguntas para debatir
- El dilema de la diferencia. The Dinner Party celebra una imaginería corporal femenina. ¿Reivindica a las mujeres o las reduce a su anatomía? Construye un argumento a favor y otro en contra, citando la postura de Chicago y la crítica de Nochlin.
- Datos como arma. Investiga las cifras actuales de mujeres y artistas no blancos en la colección de un museo cercano o conocido. Diseña (sobre papel) un cartel al estilo de las Guerrilla Girls con tus datos. ¿Sigue vigente su crítica?
- ¿Mostrar o perpetuar? Sobre el caso de Kara Walker: ¿crees que exhibir el estereotipo racista lo denuncia o lo reproduce? Relaciona tu respuesta con el debate Walker–Saar y con la idea de "habitar la herida".
- Género y raza. Compara Tar Beach de Ringgold y The Dinner Party de Chicago. ¿Qué cuenta cada una sobre la identidad? ¿Qué papel juega la raza en una y su ausencia en la otra? Introduce el concepto de interseccionalidad.
- ¿Quién paga el arte? Recrea el debate de la "guerra de las culturas": un grupo defiende que el Estado financie arte que ofende a parte del público; otro lo niega. Usa los casos de Mapplethorpe y Serrano. ¿Dónde pondrías tú el límite, si es que lo pones?
- Tu identidad como material. Diseña (sobre papel, sin realizarla) una obra que parta de un rasgo de tu propia identidad. ¿Qué medio elegirías y por qué? ¿A quién interpelaría?
Ejercicio de mirada
Aplica el método de análisis del Módulo 0 a la obra Guerrilla Girls, Do Women Have to Be Naked to Get Into the Met. Museum? (1989).
- Descripción objetiva (¿qué hay?). Enumera los hechos antes de interpretar: un fondo amarillo, un cuerpo femenino desnudo reclinado, una cabeza de gorila, un texto con una pregunta y dos datos numéricos. Es un cartel, no una pintura: pensado para circular en la calle.
- Análisis formal. ¿Cómo está organizado? Identifica el contraste entre la imagen apropiada (una obra maestra del Louvre) y la intervención (la careta de gorila), y el papel del texto y la tipografía publicitaria. ¿Por qué el formato cartel y no cuadro?
- Iconografía y contenido. ¿Qué significan la odalisca, el gorila (juego con guerrilla), el anonimato? ¿Qué afirman exactamente los datos y a quién señalan?
- Contexto. Sitúa la obra: 1989, mercado del arte en auge, museos dominados por hombres blancos, segunda ola feminista madura. ¿Contra qué institución concreta dispara?
- El medio como mensaje. Reflexiona: al elegir el autobús y la calle en vez del museo, ¿qué decisión política toman las autoras? ¿Qué relación establece con el público que un cuadro de galería no tendría?
- Valoración crítica (¿por qué importa?). Formula con tus palabras por qué esta obra es relevante: qué desplaza (del objeto bello a la denuncia con datos), qué revela (el sesgo del museo) y qué paradoja encierra hoy que el propio museo la colecciona.
Autoevaluación
1. (Opción múltiple) El ensayo de Linda Nochlin "¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?" (1971) sostiene que: a) Las mujeres carecen biológicamente de genio artístico. b) Han existido tantas grandes artistas como hombres, pero se ocultaron. c) La pregunta está mal planteada: fueron las instituciones las que vetaron a las mujeres el acceso a la formación y al reconocimiento. d) El genio artístico no existe.
2. (Opción múltiple) The Dinner Party de Judy Chicago se considera el icono del: a) Feminismo de la deconstrucción. b) Feminismo de la diferencia (esencialista). c) Minimalismo. d) Arte conceptual antiobjetual.
3. (Opción múltiple) ¿Qué obra usa la técnica de la silueta de papel negro para narrar la violencia de la esclavitud? a) Tar Beach, de Faith Ringgold. b) Untitled Film Stills, de Cindy Sherman. c) Gone, de Kara Walker. d) The Dinner Party, de Judy Chicago.
4. (Abierta) Explica la diferencia entre el feminismo de la diferencia y el feminismo de la deconstrucción, citando una artista representativa de cada uno y diciendo qué hace cada una con la imagen de la mujer.
5. (Abierta) ¿Qué fue la "guerra de las culturas" (culture wars) de finales de los años ochenta en EE. UU.? Menciona al menos un artista implicado y el problema de fondo que planteaba.
Clave de respuestas
1. c) Nochlin reubica el problema del talento individual a las estructuras institucionales (academias, gremios, el mito del genio masculino) que excluían a las mujeres. 2. b) The Dinner Party, con su imaginería corporal y la reivindicación de las labores "femeninas", encarna el feminismo de la diferencia. 3. c) Gone (1994) de Kara Walker emplea siluetas de papel negro para escenificar la violencia del Sur esclavista. 4. Respuesta abierta. Debe distinguir: el feminismo de la diferencia (esencialista) reivindica una experiencia e imaginería femeninas —p. ej., Judy Chicago, que celebra el cuerpo y las labores de la mujer—; el feminismo de la deconstrucción (constructivista) desmonta la imagen culturalmente fabricada de la mujer —p. ej., Cindy Sherman, que se disfraza de arquetipos para revelar que la feminidad es una mascarada, no una esencia—. 5. Respuesta abierta. Debe explicar que las culture wars (h. 1989–1995) fueron un conflicto público en EE. UU. sobre valores, multiculturalismo y, en concreto, la financiación pública del arte (la NEA). Casos clave: Robert Mapplethorpe (fotografía homoerótica) y Andres Serrano (Piss Christ). El problema de fondo: ¿debe el Estado financiar arte que ofende a parte de la ciudadanía? (Choque entre libertad de expresión y moral pública.)
Para profundizar
Lecturas de referencia (reales):
- Linda Nochlin, "Why Have There Been No Great Women Artists?" (1971) — el texto fundacional; imprescindible.
- Laura Mulvey, "Visual Pleasure and Narrative Cinema" (1975) — el origen del concepto de mirada masculina.
- Griselda Pollock, Visión y diferencia (Vision and Difference, 1988) — historia del arte feminista de segunda generación.
- Lucy Lippard, From the Center: Feminist Essays on Women's Art (1976) — ensayos pioneros de una crítica testigo del movimiento.
- bell hooks, Ain't I a Woman y Art on My Mind — feminismo negro y mirada interseccional.
- Whitney Chadwick, Mujer, arte y sociedad (Women, Art, and Society) — manual panorámico y fiable.
- Catálogo WACK! Art and the Feminist Revolution (MOCA, Los Ángeles, 2007) — la gran exposición de balance del arte feminista.
- Amelia Jones (ed.), The Feminism and Visual Culture Reader — antología de textos clave.
Museos y colecciones:
- Brooklyn Museum (Nueva York): The Dinner Party y el Elizabeth A. Sackler Center for Feminist Art.
- Solomon R. Guggenheim Museum (Nueva York): Tar Beach de Faith Ringgold.
- MoMA y Whitney Museum (Nueva York): Walker, Sherman, Kruger, Basquiat, Guerrilla Girls.
- The Broad (Los Ángeles): Basquiat, Sherman, Kruger.
- Tate Modern (Londres): colección de arte feminista y de la identidad.
Recursos en línea:
- Smarthistory (smarthistory.org): análisis fiables de muchas de estas obras.
- Web oficial de las Guerrilla Girls y archivo de Judy Chicago.
- Archivos del Brooklyn Museum y del Guggenheim para fichas y documentación de las obras citadas.