Galería de obras

Las obras que comenta esta lección. Toca cualquiera para leer más en Wikipedia.

Fauvismo y Expresionismo

Módulo 9 · Las vanguardias (1900–1945) · Periodo: c. 1905 – 1914, con un antecedente en la década de 1890 (Munch) y prolongaciones hasta los años veinte · Regiones: Francia (París, el Mediterráneo) y los países de habla alemana (Dresde, Berlín, Múnich), con raíces en Noruega y los Países Bajos


Panorama

Imagina dos grupos de pintores jóvenes que, casi al mismo tiempo y sin apenas conocerse, llegan a una conclusión idéntica y revolucionaria: el color no tiene por qué obedecer a la realidad. Un cielo puede ser rojo; una cara, verde; una sombra, naranja. El color deja de ser un dato que se copia del mundo y se convierte en una fuerza autónoma, capaz de construir el cuadro y, sobre todo, de transmitir una emoción directa, sin intermediarios.

Esos dos grupos son los fauves ("fieras", en francés) en París y los expresionistas en Alemania. Ambos brotan del legado que viste en la lección anterior —el color expresivo de Van Gogh, el color simbólico de Gauguin, la angustia de Munch— y lo llevan a un extremo nuevo. Pero su temperamento es distinto, y entender esa diferencia es la clave de esta lección. El Fauvismo francés persigue, sobre todo, la alegría, la armonía y el placer del color liberado: es solar, mediterráneo, decorativo, optimista. El Expresionismo alemán usa esos mismos medios —color violento, formas distorsionadas— para expresar lo contrario: la angustia, la crítica social, la espiritualidad atormentada, la ciudad alienante. El color es, en un caso, una fiesta; en el otro, un grito.

¿Por qué importa? Porque aquí, hacia 1905, comienza oficialmente el arte del siglo XX. El Fauvismo es, según muchos historiadores, la primera vanguardia propiamente dicha. Y el principio que ambos movimientos establecen —que la obra de arte expresa la subjetividad del artista más que la apariencia del mundo— recorrerá todo el siglo: del expresionismo abstracto de la posguerra (Módulo 10) al neoexpresionismo de los años ochenta. Cuando hoy decimos que el arte "expresa emociones", estamos hablando, en buena medida, el idioma que estos pintores inventaron. En este módulo trabajan en paralelo con el Cubismo (la lección siguiente), que tomará el camino opuesto: el del análisis frío de la forma en lugar de la descarga emocional del color.

Objetivos de aprendizaje

Al terminar esta lección serás capaz de:

  1. Definir el Fauvismo y el Expresionismo como dos respuestas vanguardistas a la herencia postimpresionista, y explicar el papel central que ambos otorgan al color y a la distorsión expresiva.
  2. Comparar el temperamento del Fauvismo francés (placer, armonía, color como gozo) con el del Expresionismo alemán (angustia, crítica, color como grito), señalando qué comparten y en qué difieren.
  3. Distinguir los dos grandes grupos del Expresionismo alemán —Die Brücke (Dresde/Berlín) y Der Blaue Reiter (Múnich)— por sus protagonistas, sus objetivos y su estética.
  4. Situar ambos movimientos en su contexto (la modernidad urbana, las tensiones de la Europa anterior a 1914, el "primitivismo", la teosofía) y reconocer su deuda con Van Gogh, Gauguin, Munch y el arte no occidental.
  5. Analizar una obra integrando descripción, forma, técnica, contenido y contexto, atendiendo al uso emocional del color y la línea.
  6. Evaluar críticamente conceptos problemáticos del periodo: el "primitivismo" y su mirada colonial, el mito del artista visionario y la posterior condena nazi del arte "degenerado".

Contexto histórico, social y cultural

El Fauvismo y el Expresionismo nacen en una Europa que vive una euforia técnica y una ansiedad profunda al mismo tiempo. Son los años de la Belle Époque: electricidad, automóviles, cine, grandes ciudades que crecen de forma vertiginosa. Pero bajo ese brillo se acumulan tensiones —el nacionalismo, la carrera armamentista, las desigualdades— que estallarán en la Primera Guerra Mundial (1914). Esa guerra es el horizonte que da sentido a todo el módulo: muchos de estos artistas pintaron presintiendo la catástrofe, y varios murieron en ella.

En el plano de las ideas, la época está marcada por una crisis de la representación y del positivismo. Las ciencias de la mente —el psicoanálisis de Freud, las teorías sobre la percepción— desplazan la atención hacia el mundo interior, lo inconsciente, lo irracional. El filósofo Nietzsche, con su exaltación de lo vital y lo dionisíaco frente a la razón burguesa, fue lectura de cabecera de los expresionistas alemanes. A la vez, en círculos como el de Múnich circulaban corrientes espiritualistas (la teosofía, las ideas sobre lo "espiritual" en el arte) que empujaban a buscar, más allá de las apariencias, una realidad superior.

Es decisivo el descubrimiento europeo del arte no occidental. En los museos etnográficos de París, Dresde o Berlín, los jóvenes artistas se topan con máscaras y esculturas africanas y de Oceanía, con el arte popular, con el arte medieval "tosco", con los grabados y la xilografía. Vieron en ellos una fuerza expresiva directa, no contaminada por el academicismo. A esa fascinación se la llamó "primitivismo" —un término hoy cargado y problemático, porque proyectaba sobre culturas enteras una idea europea de lo "primitivo" y se apoyaba en el contexto colonial—, pero fue un motor creativo central tanto para Gauguin (a quien viste) como para Matisse, Picasso y los pintores de Die Brücke.

Hay dos geografías y dos climas distintos. En Francia, el Fauvismo es un fenómeno parisino y mediterráneo: gira en torno al Salon d'Automne y al Salon des Indépendants, y muchas de sus obras clave se pintan en el luminoso sur (Collioure, Saint-Tropez). En Alemania y Austria, el Expresionismo es más urbano, ético y angustiado: refleja la vida de las grandes ciudades industriales (Dresde, y sobre todo el Berlín del káiser Guillermo II), la marginación, la sexualidad reprimida y una insatisfacción profunda con la sociedad guillermina. Esa diferencia de clima —sol del sur frente a metrópoli del norte— explica buena parte de la diferencia de tono entre ambos movimientos.

Rasgos formales y estilísticos clave

Pese a su distinto temperamento, Fauvismo y Expresionismo comparten un mismo arsenal formal, heredado del Postimpresionismo y radicalizado:

  • Color emancipado y arbitrario. Es el rasgo común y central. El color se libera de la descripción fiel de la realidad: se elige por su fuerza emocional, expresiva o decorativa, no por su fidelidad. Matisse pinta sombras naranjas y rostros con una raya verde; Kirchner, calles de un rosa estridente. El color ya no "pertenece" a las cosas.
  • Color puro, saturado y a menudo en contrastes violentos. Se aplica con frecuencia directamente del tubo, sin matizar, y se enfrentan complementarios (rojo/verde, azul/naranja) para hacer vibrar la superficie.
  • Distorsión y simplificación de la forma. Las figuras y los espacios se deforman, alargan, angulan o simplifican para intensificar la expresión. La fidelidad anatómica o perspectiva cede ante la necesidad expresiva. Esta distorsión es suave y melódica en los fauves, y angulosa, áspera, casi agresiva en Die Brücke.
  • Pincelada y línea cargadas de energía. La huella del gesto es visible y significativa: trazos sueltos y vibrantes en los fauves; líneas quebradas, ángulos cortantes y empastes nerviosos en los expresionistas.
  • Planitud y autonomía de la superficie. El espacio tiende a aplanarse; el cuadro se afirma como superficie de color más que como ventana ilusionista, continuando la senda de Gauguin y los Nabis.
  • Subjetividad como contenido. La obra no describe el mundo: expresa la respuesta emocional o espiritual del artista ante él. De ahí la palabra expresión.
  • Tendencia a la abstracción (en Der Blaue Reiter). En la rama muniquesa, la liberación del color y la forma llega hasta el umbral de la pintura abstracta: Kandinsky dará el paso decisivo hacia 1910–1913 (tema que se retoma en la lección de Futurismo y abstracción).

La diferencia de temperamento se puede resumir así: los fauves usan estos medios para celebrar el placer visual (lo decorativo, la armonía, la alegría); los expresionistas, para descargar una emoción intensa, casi siempre dramática (angustia, deseo, crítica, anhelo espiritual).

Materiales y técnicas

  • Óleo sobre lienzo, soporte dominante, usado con pinceladas pastosas, gruesas y de color saturado.
  • Color sacado directamente del tubo. Una práctica recurrente, sobre todo entre los fauves, para preservar la máxima intensidad y pureza del pigmento, sin mezclarlo en la paleta. La industria química había puesto a su disposición pigmentos sintéticos de enorme viveza.
  • La xilografía (grabado en madera). Técnica recuperada y central, sobre todo en Die Brücke. Tallar la madera produce líneas angulosas, ásperas y de fuerte contraste blanco-negro que encajaban a la perfección con la estética expresionista; además conectaba con la tradición del grabado medieval alemán (Durero) que reivindicaban como herencia "nacional" y "primitiva". Munch fue un precursor en el uso expresivo de la madera, dejando ver incluso la veta.
  • Litografía y aguafuerte completan el repertorio gráfico, muy importante en un movimiento que dio enorme valor a la obra sobre papel.
  • La escultura y la talla directa en madera. Varios artistas de Die Brücke (Kirchner, Heckel) tallaron figuras de madera policromada, ásperas e influidas por el arte africano y oceánico, buscando esa misma fuerza "primitiva".
  • La acuarela y la pintura sobre vidrio (Hinterglasmalerei). En el círculo de Der Blaue Reiter (Kandinsky, Marc, la pintura popular bávara) se cultivó la pintura tras vidrio, de color brillante y plano, admirada por su candor "popular".
  • El papier découpé (papeles recortados). No es de esta etapa, sino tardía, pero conviene anticiparlo: el viejo Matisse, ya enfermo, "dibujará con tijeras" recortando papeles pintados de color puro (los famosos gouaches découpés), llevando su búsqueda del color y la forma a una síntesis final (Módulo 10).

Artistas y figuras clave

Henri Matisse (1869–1954). El gran líder del Fauvismo y uno de los gigantes del siglo XX, eterno contrapunto de Picasso. Llegó tarde a la pintura, desde el derecho. Tras asimilar a Cézanne, Van Gogh, Gauguin y el divisionismo de Signac, dio en el verano de 1905 en Collioure (con Derain) el salto al color puro y arbitrario. Su ambición no era épater ni provocar, sino crear un arte de equilibrio, pureza y serenidad, "como un buen sillón" que descanse al espíritu fatigado —su célebre y a veces malentendida frase—. A lo largo de su vida persiguió la armonía del color y de la línea: el placer decorativo, el arabesco, la figura femenina, el interior luminoso. Es el padre de toda una idea del arte como gozo. Lo veremos reaparecer en el Módulo 10 con sus papeles recortados y la Capilla de Vence.

André Derain (1880–1954). Compañero de Matisse en la aventura de Collioure y cofundador del Fauvismo. Sus vistas de Collioure y, sobre todo, sus vistas del Támesis y de Londres (1906) son fauvismo en estado puro: el agua y los puentes londinenses estallan en rojos, naranjas y azules. Más tarde, Derain abandonó la audacia fauve por un clasicismo más sobrio, un giro que se ha leído como síntoma del repliegue "al orden" tras la guerra.

Maurice de Vlaminck (1876–1958), Albert Marquet, Raoul Dufy, Kees van Dongen y Georges Braque completan el grupo fauve. Conviene retener que Braque fue fauve antes de fundar, con Picasso, el Cubismo: muestra hasta qué punto estos caminos partían de un tronco común.

Edvard Munch (1863–1944). Pintor noruego, gran antecedente y "puente" hacia el Expresionismo, aunque su obra clave es de la década de 1890. Marcado por la enfermedad y la muerte (perdió de niño a su madre y a una hermana), hizo de la angustia existencial, el amor, los celos y la muerte su gran tema. Su lenguaje de líneas ondulantes, color simbólico y rostros disueltos anticipa todo lo que harán los alemanes; su estancia en Berlín (1892) fue decisiva para ellos. El grito es su icono universal.

Die Brücke ("El Puente"), Dresde, 1905–1913. Grupo fundado en Dresde en 1905 por cuatro estudiantes de arquitectura. Querían tender un "puente" entre el arte del pasado y el futuro, y vivir y crear en comunidad, rechazando la sociedad burguesa. Su estilo es anguloso, áspero, de color estridente y gran tensión sexual y urbana.

  • Ernst Ludwig Kirchner (1880–1938), su figura más intensa. Pintó la vida bohemia de los estudios, los desnudos, y sobre todo las escenas de calle de Berlín —con sus Kokotten (prostitutas), sus transeúntes nerviosos y angulosos, su color ácido—, retratos punzantes de la alienación de la metrópoli moderna. Su salud mental, ya frágil, se quebró con la guerra; se suicidó en 1938, perseguido por los nazis.
  • Erich Heckel (1883–1970), Karl Schmidt-Rottluff (1884–1976) y Fritz Bleyl fueron los otros fundadores; Max Pechstein y Emil Nolde se asociaron temporalmente. Nolde, mayor que ellos, es uno de los grandes coloristas del Expresionismo, autor de cuadros religiosos de violencia cromática (paradójicamente, fue simpatizante del nazismo y aun así su obra fue condenada como "degenerada").

Der Blaue Reiter ("El Jinete Azul"), Múnich, 1911–1914. Más que un grupo cerrado, fue una asociación libre y un almanaque (1912) en torno a Kandinsky y Marc. Su orientación es espiritual y tendente a la abstracción, más lírica e intelectual que la angustia urbana de Die Brücke. El nombre une el caballo (caro a Marc) y el azul (color de lo espiritual para Kandinsky).

  • Vasili Kandinsky (1866–1944), ruso afincado en Múnich, teórico y pintor capital. En De lo espiritual en el arte (1911) defendió que el color y la forma podían comunicar emociones del mismo modo que la música, sin necesidad de representar objetos. Hacia 1910–1913 dio el paso hacia la abstracción, uno de los hitos del arte moderno (se desarrolla en la lección de Futurismo y abstracción).
  • Franz Marc (1880–1916), pintor de animales (caballos azules, ciervos, tigres) a los que veía como seres más puros y espirituales que el hombre. Desarrolló un simbolismo del color (azul=lo espiritual y masculino; amarillo=lo femenino y alegre; rojo=la materia y la violencia). Murió en Verdún en 1916, a los 36 años: una de las grandes pérdidas que la guerra infligió al arte.
  • August Macke (1887–1914), de color luminoso y feliz, próximo al gozo fauve y a Delaunay; murió en el frente en 1914, a los 27 años, a las pocas semanas de empezar la guerra. Gabriele Münter (1877–1962), pintora esencial del grupo, compañera de Kandinsky, cuya colección salvó del expolio nazi muchas obras clave; y Alexej von Jawlensky y Marianne von Werefkin completan el círculo. Conviene nombrar a las artistas del grupo, a menudo eclipsadas en los relatos tradicionales.

El Expresionismo austriaco (Viena). Aparte de los grupos alemanes, en la Viena de Klimt y Freud surge un expresionismo de fortísima carga psicológica y sexual:

  • Egon Schiele (1890–1918), de dibujo descarnado y nervioso, autor de desnudos y autorretratos de una crudeza y un erotismo angustiado sin precedentes; cuerpos escuálidos, retorcidos, expuestos. Murió a los 28 años en la gripe de 1918.
  • Oskar Kokoschka (1886–1980), pintor de retratos psicológicos que parecen radiografiar el alma de sus modelos, y de obras alegóricas como La novia del viento. Vivió, al contrario que tantos, una larguísima vida.

Obras maestras comentadas

1. La alegría de vivir (Le bonheur de vivre) — Henri Matisse

La alegría de vivir (Le bonheur de vivre)
La alegría de vivir (Le bonheur de vivre)imagen: Public domain · Wikimedia
  • Autor: Henri Matisse · Fecha: 1905–1906 · Técnica: óleo sobre lienzo, c. 176 × 240 cm · Ubicación: Barnes Foundation, Filadelfia.

Descripción y forma: un claro de bosque mediterráneo, de un dorado y un rosa irreales, poblado de figuras desnudas que descansan, se abrazan, tocan la flauta o bailan en corro al fondo. No hay anécdota ni drama: es una Arcadia, una escena de placer y armonía atemporal. Las figuras se dibujan con un arabesco fluido y sinuoso, simplificadas y sin volumen, recortadas sobre planos de color. Técnica: color arbitrario, plano y luminoso; troncos de árboles que se curvan como cortinas decorativas; la composición se organiza como un gran patrón ornamental. Iconografía y contenido: retoma el viejo tema clásico de la edad de oro y la bacanal (que ya viste en Tiziano o Poussin), pero lo libera de cualquier corsé naturalista: es un himno pagano al gozo de existir. Contexto: se expuso en el Salon des Indépendants de 1906 y desconcertó incluso a la vanguardia; fue una declaración de principios del Fauvismo maduro. Por qué importa: es el manifiesto del arte de Matisse —el arte como placer, equilibrio y armonía decorativa— y una de las obras fundacionales del siglo XX. Su corro de bailarines al fondo será el germen de La danza. (Inspiró, además, la respuesta competitiva de Picasso: Las señoritas de Aviñón.)

2. La danza (La Danse) — Henri Matisse

La danza (La Danse)
La danza (La Danse)imagen: Public domain · Wikimedia
  • Autor: Henri Matisse · Fecha: 1909–1910 (existen dos grandes versiones) · Técnica: óleo sobre lienzo, c. 260 × 391 cm · Ubicación: la versión de 1910, en el Museo del Hermitage (San Petersburgo); una versión anterior de 1909, en el MoMA (Nueva York).

Descripción y forma: cinco figuras desnudas, de un rojo intenso, danzan en corro tomadas de la mano sobre una colina verde bajo un cielo azul: solo tres colores, reducidos a su esencia. Los cuerpos se estiran y se tensan en el esfuerzo del baile; en la versión más célebre, las manos de dos bailarines no llegan a tocarse, lo que carga la escena de energía y dinamismo. Técnica: simplicidad radical —tres planos de color puro, una línea continua y rítmica—. Es casi una pintura abstracta avant la lettre. Iconografía y contenido: la danza en corro evoca lo arcaico, lo ritual, lo dionisíaco: un símbolo de la vida, el movimiento y la energía primordial. Contexto: fue un encargo (con su pareja, La música) del coleccionista ruso Serguéi Schukin para su palacio de Moscú; gracias a coleccionistas rusos como él, muchas obras clave del Fauvismo están hoy en San Petersburgo y Moscú. Por qué importa: lleva la economía de medios a un extremo —máxima emoción con mínimos elementos— y demuestra que el color y la línea, casi solos, pueden sostener una obra monumental. Es uno de los iconos del arte moderno.

3. El grito (Skrik) — Edvard Munch

El grito (Skrik)
El grito (Skrik)imagen: Public domain · Wikimedia
  • Autor: Edvard Munch · Fecha: 1893 (existen varias versiones, en óleo, pastel y litografía) · Técnica: temple y pastel sobre cartón · Ubicación: Nasjonalmuseet y Museo Munch, ambos en Oslo (las distintas versiones).

Descripción y forma: sobre un puente, una figura andrógina y esquelética se lleva las manos al rostro y abre la boca en un alarido mudo; la cabeza se ha disuelto casi en una calavera o una larva. Detrás, dos figuras se alejan, indiferentes. El cielo arde en franjas rojas y anaranjadas, y el paisaje entero —el fiordo, la tierra— se ondula en líneas curvas y nerviosas que parecen propagar el grito por todo el universo. Técnica: color simbólico, líneas onduladas que unifican figura y fondo, ausencia de detalle naturalista. Iconografía y contenido: según el propio Munch, plasma una experiencia real de angustia existencial: paseando al atardecer, sintió "un grito infinito que atravesaba la naturaleza". No grita la figura: grita el mundo entero, y la figura solo lo oye y se tapa. Es la imagen de la ansiedad moderna. Contexto: forma parte del gran ciclo de Munch El friso de la vida, sobre el amor, la angustia y la muerte. Por qué importa: es el antecedente directo y el símbolo del Expresionismo: demuestra, una década antes que los alemanes, que la pintura puede proyectar un estado del alma deformando radicalmente el mundo. Su fama lo ha convertido en un icono universal de la angustia.

4. Marcella / escenas de calle berlinesas — Ernst Ludwig Kirchner

Marcella
Marcellaimagen: Public domain · Wikimedia
  • Autor: Ernst Ludwig Kirchner · Fecha: la serie de escenas de calle de Berlín, c. 1913–1915 (p. ej. Potsdamer Platz, 1914) · Técnica: óleo sobre lienzo · Ubicación: repartidas; Potsdamer Platz está en la Neue Nationalgalerie de Berlín; otras en el Brücke-Museum (Berlín), el MoMA y otros.

Descripción y forma: una calle o plaza de Berlín se llena de figuras alargadas, angulosas y espectrales: elegantes cocottes con sombreros de pluma, transeúntes con bombín, todos avanzando rígidos y aislados. El espacio se inclina y se estrecha de forma inquietante; los colores son ácidos y antinaturales —rosas, verdes, violetas— bajo una luz artificial. Técnica: pinceladas afiladas, formas en punta como esquirlas de cristal, perspectiva forzada que produce vértigo. Iconografía y contenido: la gran ciudad moderna como escenario de alienación, deseo y soledad. Las prostitutas, tema recurrente, encarnan la mercantilización de las relaciones humanas; nadie se mira, nadie se toca de verdad. Contexto: Kirchner pintó estas escenas tras el traslado de Die Brücke a Berlín (1911) y en vísperas y comienzos de la guerra, en un estado de creciente tensión nerviosa. Por qué importa: son la cumbre del Expresionismo urbano de Die Brücke y uno de los retratos más penetrantes de la metrópoli moderna; el reverso oscuro y nórdico de la alegría solar del Fauvismo. (Si prefieres una sola figura, su retrato de la adolescente Marcella, c. 1910, condensa la misma angustia en un rostro.)

5. Los grandes caballos azules (Die großen blauen Pferde) — Franz Marc

Los grandes caballos azules (Die großen blauen Pferde)
Los grandes caballos azules (Die großen blauen Pferde)imagen: CC BY-SA 4.0 · Wikimedia
  • Autor: Franz Marc · Fecha: 1911 · Técnica: óleo sobre lienzo, c. 105 × 181 cm · Ubicación: Walker Art Center, Mineápolis.

Descripción y forma: tres caballos de un azul intenso se agrupan, con los lomos curvados, en un paisaje de colinas onduladas en rojos, verdes y amarillos. Las formas de los animales y del terreno riman entre sí, fundiéndose en un mismo ritmo curvo y orgánico. Técnica: color simbólico y formas redondeadas y rítmicas; nada de detalle naturalista, sino una armonía musical de colores y curvas. Iconografía y contenido: para Marc, los animales eran seres más puros y espirituales que el ser humano corrompido; el azul significaba lo espiritual y lo masculino. El cuadro no representa caballos "reales", sino una comunión entre la criatura y el cosmos, una idea casi panteísta. Contexto: pertenece al núcleo de Der Blaue Reiter, en Múnich, hacia 1911, en pleno acercamiento a la abstracción. Por qué importa: ejemplifica la vía espiritual y lírica del Expresionismo alemán, opuesta a la angustia urbana de Kirchner, y muestra cómo la liberación del color y la forma podía conducir hacia la abstracción. La temprana muerte de Marc en Verdún (1916) hace de su obra un testimonio conmovedor de lo que la guerra truncó.

6. La muerte y la doncella (Tod und Mädchen) — Egon Schiele

La muerte y la doncella (Tod und Mädchen)
La muerte y la doncella (Tod und Mädchen)imagen: Public domain · Wikimedia
  • Autor: Egon Schiele · Fecha: 1915 · Técnica: óleo sobre lienzo, c. 150 × 180 cm · Ubicación: Belvedere, Viena.

Descripción y forma: un hombre demacrado, vestido como un monje o un esqueleto vivo (autorretrato del propio Schiele), abraza a una mujer arrodillada que se aferra a él con desesperación, sobre un fondo terroso, árido y abstracto, como una sábana arrugada o un campo yermo. Los cuerpos son angulosos, huesudos, retorcidos, de un erotismo doliente. Técnica: línea nerviosa y cortante, color terroso y apagado (lejos del color solar fauve), composición inestable. Iconografía y contenido: retoma el viejo tema medieval de la muerte y la doncella (el abrazo del amor y la muerte), pero lo vuelca en lo autobiográfico: Schiele lo pintó al separarse de su amante Wally para casarse, y la obra rezuma culpa, deseo y presentimiento del fin. Contexto: Viena, 1915, en plena guerra; tres años después Schiele moriría, con 28 años, en la pandemia de gripe de 1918. Por qué importa: condensa el Expresionismo austriaco —la fusión de sexo, muerte y angustia psicológica heredera de la Viena de Freud— y muestra una variante más íntima y descarnada que el grito colectivo de Munch o la metrópoli de Kirchner.

Conexiones e influencias

Qué lo precede. Fauvismo y Expresionismo son, literalmente, los hijos del Postimpresionismo (lección anterior y cierre del Módulo 8). De Van Gogh heredan el color y la pincelada como descarga emocional —"el padre del expresionismo", lo llamamos allí—; de Gauguin, el color plano y simbólico, la planitud decorativa y la fascinación "primitivista"; de Cézanne, la idea de reconstruir la forma (más decisiva para el cubismo, pero presente también en Matisse y Derain); de Seurat y Signac, el divisionismo que Matisse practicó antes de 1905. Munch y, antes, el Simbolismo (Módulo 8) aportan el clima de angustia y el color emocional. Y, como tronco más profundo, el grabado medieval alemán (Durero) que Die Brücke reivindica como herencia propia.

Diálogos con otras tradiciones. El "primitivismo" pone a estos artistas en contacto —desigual y problemático— con el arte africano y de Oceanía (que verás en su contexto propio en el Módulo 11), con el arte popular bávaro y ruso (Der Blaue Reiter), con el grabado japonés (que ya inundaba Europa, Módulo 8) y con el arte infantil y de los "no profesionales", admirado por su frescura. Kandinsky teorizó incluso un paralelo entre pintura y música que dialoga con toda la cultura de su tiempo.

Con quién dialoga dentro del módulo. El gran contrapunto es el Cubismo (lección siguiente): mientras los fauves y expresionistas apuestan por el color y la emoción, Picasso y Braque apuestan por el análisis frío de la forma; ambos parten, sin embargo, del mismo Cézanne y del mismo primitivismo (no es casual que La alegría de vivir de Matisse provocara Las señoritas de Aviñón de Picasso). El Futurismo y la abstracción retomarán a Kandinsky; el muralismo y el arte de las guerras mundiales prolongarán la vena social y crítica del expresionismo (un eco directo es la obra de posguerra de Otto Dix y George Grosz, ya en la Nueva Objetividad).

Qué anticipa más allá del módulo. El principio fundamental —el arte como expresión de la subjetividad, el color y la forma como vehículos de emoción— atraviesa todo el siglo. Conduce directamente al Expresionismo abstracto estadounidense de la posguerra (Pollock, De Kooning, Rothko; Módulo 10), al informalismo europeo y, mucho después, al Neoexpresionismo de los años ochenta (Baselitz, Kiefer). Matisse, por su parte, deja una estela luminosa que llega al color field painting y a toda una tradición del placer cromático.

Debates e interpretaciones

El problema del "primitivismo". Es el debate más vivo. Llamar "primitivos" al arte africano, oceánico o popular y usarlo como fuente de "energía" para revitalizar el arte europeo implica una jerarquía colonial: convierte obras de culturas vivas y complejas en materia prima "salvaje" para el genio occidental, ignorando su función, su autoría y su significado propios. La gran exposición "Primitivism" in 20th Century Art (MoMA, 1984) celebró esas "afinidades" y desató una crítica feroz (el ensayo de James Clifford, entre otros) por descontextualizar y silenciar las culturas de origen. Hoy se estudia el primitivismo como un fenómeno ambivalente: motor creativo innegable, pero inseparable del imperialismo y del exotismo de su época. Conviene nombrar siempre, cuando se pueda, las culturas y obras concretas que inspiraron, no un genérico "lo primitivo".

¿Quién inventó el Expresionismo, y qué nombra la palabra? "Expresionismo" es un término amplio y algo escurridizo, aplicado a posteriori. ¿Abarca solo a los grupos alemanes (Die Brücke, Der Blaue Reiter) o también a Munch, a los austriacos, a Soutine, a Rouault? Muchos historiadores distinguen un Expresionismo en sentido estricto (Alemania, 1905–1925) de una "actitud expresionista" más amplia y atemporal. Tenlo presente: la etiqueta agrupa fenómenos diversos.

Fauvismo: ¿escándalo o continuidad? El nombre nació de un insulto: en el Salon d'Automne de 1905, el crítico Louis Vauxcelles, al ver una escultura renacentista rodeada de los lienzos chillones de Matisse y compañía, exclamó "Donatello au milieu des fauves" ("Donatello entre las fieras"). La etiqueta cuajó. Pero ¿fue el Fauvismo una ruptura radical o la culminación lógica del color liberado que venía de Van Gogh y Gauguin? El debate sigue: para algunos es la primera vanguardia; para otros, el último postimpresionismo. Y fue brevísimo: como movimiento coherente apenas dura de 1905 a 1908, antes de que cada artista siguiera su camino.

El "arte degenerado" y la tragedia de la condena nazi. Es imposible enseñar el Expresionismo sin su trágico epílogo. En 1937 el régimen nazi organizó en Múnich la exposición Entartete Kunst ("Arte degenerado") para ridiculizar y proscribir el arte moderno —expresionistas a la cabeza— como producto de la "decadencia", lo "judío" y lo "enfermo". Miles de obras fueron confiscadas de los museos alemanes; muchas, vendidas o destruidas. Artistas como Kirchner (que se suicidó en 1938) o Nolde (paradójicamente nazi, pero igualmente proscrito) sufrieron la persecución. Este capítulo, que se retoma en la lección de Arte y las guerras mundiales, recuerda hasta qué punto el arte de vanguardia se percibió como una amenaza política.

El lugar de las mujeres. El relato canónico del Expresionismo (y de casi toda vanguardia) ha minimizado a las artistas. Gabriele Münter fue una pintora de primer orden y, además, la persona que escondió y salvó decenas de obras de Kandinsky y del grupo durante el nazismo; Marianne von Werefkin fue clave en la gestación intelectual del círculo muniqués. Una mirada crítica actual las restituye como creadoras, no como meras compañeras.

Glosario de la lección

  • Fauvismo: movimiento pictórico francés (c. 1905–1908) que usó el color puro, intenso y arbitrario con fines expresivos y decorativos. El nombre ("fieras") procede de un insulto del crítico Louis Vauxcelles en 1905.
  • Expresionismo: corriente, sobre todo alemana y austriaca (c. 1905–1925), que deforma la forma y exalta el color para expresar emociones intensas, angustia, crítica social o anhelo espiritual, antes que la apariencia objetiva del mundo.
  • Color arbitrario: uso del color liberado de la realidad, elegido por su fuerza emocional, expresiva o decorativa y no por su fidelidad a lo representado (un cielo rojo, una sombra naranja).
  • Die Brücke ("El Puente"): grupo expresionista fundado en Dresde en 1905 (Kirchner, Heckel, Schmidt-Rottluff, Bleyl), de estética angulosa, color estridente y temática urbana, sexual y comunitaria.
  • Der Blaue Reiter ("El Jinete Azul"): asociación expresionista de Múnich (1911–1914) en torno a Kandinsky y Marc, de orientación espiritual y lírica, tendente a la abstracción; publicó un célebre almanaque en 1912.
  • Primitivismo: fascinación de la vanguardia europea por el arte africano, oceánico, popular e infantil, valorado por su "fuerza expresiva directa"; término hoy problemático por su carga colonial y su mirada jerárquica.
  • Xilografía: técnica de grabado en madera, recuperada por los expresionistas (en especial Die Brücke) por sus líneas angulosas y su fuerte contraste blanco-negro, en diálogo con el grabado medieval alemán.
  • Distorsión expresiva: deformación deliberada de la figura, el espacio o el color para intensificar la carga emocional de la obra, por encima de la fidelidad naturalista.
  • Arabesco (en Matisse): línea sinuosa, fluida y decorativa con que Matisse organiza y dinamiza la superficie del cuadro, herencia del Art Nouveau y de la planitud de Gauguin.
  • Almanaque (Der Blaue Reiter): publicación de 1912 editada por Kandinsky y Marc que reunía arte moderno, popular, infantil y no occidental, junto a textos sobre la relación entre arte, espíritu y música.
  • Entartete Kunst ("arte degenerado"): campaña nazi (exposición de Múnich, 1937) de proscripción, confiscación y ridiculización del arte moderno, con el Expresionismo como blanco principal.
  • Edad de oro / Arcadia: tema clásico del paraíso de placer y armonía atemporal que Matisse reactiva en La alegría de vivir.

Actividades y preguntas para debatir

  1. El mismo medio, dos temperamentos. Pon lado a lado La danza de Matisse y una escena de calle de Kirchner. Ambos usan color arbitrario y distorsión, pero el resultado emocional es opuesto. Describe con tus palabras esa diferencia de "clima" (sur solar frente a metrópoli del norte) y trata de explicar a qué se debe.
  2. Die Brücke frente a Der Blaue Reiter. Construye una tabla comparativa con cuatro columnas (ciudad, fechas, protagonistas, objetivo estético) para los dos grupos expresionistas alemanes. ¿Qué tienen en común y en qué se oponen (angustia urbana vs. espiritualidad lírica)?
  3. Munch como antecedente. A partir de El grito, argumenta por qué Munch se considera un "puente" hacia el Expresionismo aunque su obra clave sea de la década de 1890 y no fuera alemán. ¿Qué recursos suyos reaparecen en los expresionistas?
  4. El color que no copia. Compara cómo el color "miente" (se aparta de la realidad) en La alegría de vivir de Matisse y en Los grandes caballos azules de Marc. En ambos el color es arbitrario, pero ¿con qué fin distinto (placer decorativo vs. simbolismo espiritual)?
  5. El primitivismo a debate. Lee sobre la influencia del arte africano y oceánico en estos artistas. ¿Te parece un homenaje, una apropiación, o ambas cosas? Discute cómo deberían los museos contextualizar hoy esa influencia y dar voz a las culturas de origen (Módulo 11).
  6. Cuando el arte se vuelve "peligroso". Investiga la exposición nazi de "arte degenerado" (1937). ¿Por qué un régimen totalitario percibe el arte de vanguardia como una amenaza? Relaciónalo con la lección de Arte y las guerras mundiales.

Ejercicio de mirada

Vamos a aplicar el método del curso a La danza de Matisse (versión de 1910, Museo del Hermitage, San Petersburgo). Busca una reproducción en alta resolución; si puedes, compárala con la versión de 1909 del MoMA.

  1. Mirar antes de saber (1–2 minutos). Solo observa. ¿Qué sensación te produce —energía, alegría, vértigo, tensión? ¿El cuadro te parece "alegre" sin más, o hay también esfuerzo y tensión en esos cuerpos? Anota tu primera reacción.
  2. Descripción objetiva. Describe sin interpretar: cinco figuras desnudas danzan en corro, tomadas de la mano, sobre una colina; tres colores dominan (cuerpos rojos, colina verde, cielo azul); una de las uniones de manos parece a punto de romperse.
  3. Análisis formal. Fíjate en la línea: el contorno continuo y rítmico que recorre los cuerpos y cierra el círculo. ¿Cómo crea esa línea la sensación de movimiento? Observa la economía cromática: solo tres colores, planos, sin sombras ni modelado. ¿Qué gana la obra al renunciar a todo detalle? Mira la composición: el corro que casi desborda el lienzo.
  4. Técnica y materia. Es óleo, pero aplicado en grandes planos lisos de color saturado, sin la materia espesa de un Van Gogh. ¿Por qué crees que Matisse elige esta superficie limpia y "decorativa" en lugar del empaste? ¿Qué efecto busca?
  5. Contenido y significado. El corro de danza evoca lo arcaico, lo ritual, lo dionisíaco: la vida y la energía en estado puro. No representa a personas concretas, sino una idea (la alegría, el movimiento). ¿Qué papel juega que dos manos no lleguen a tocarse? ¿Añade tensión, fragilidad, dinamismo?
  6. Contexto. Recuerda: es un encargo del coleccionista ruso Schukin (1909–1910), pensado para una escalera de su palacio; Matisse persigue un arte de equilibrio y armonía. ¿Cómo cambia tu lectura saber que es una obra "para descansar el espíritu" y a la vez una de las imágenes más radicales de su tiempo?
  7. Síntesis y juicio. En dos o tres frases: ¿qué hace de La danza una obra clave del Fauvismo y del arte moderno? Vuelve a tu impresión del paso 1: ¿entiendes ahora que la aparente "simplicidad" es una conquista —máxima emoción con mínimos medios— y no una falta de habilidad?

Autoevaluación

  1. (Opción múltiple) El nombre "Fauvismo" ("fieras"): a) fue elegido por Matisse como manifiesto del grupo; b) procede de un comentario del crítico Louis Vauxcelles en el Salon d'Automne de 1905; c) lo acuñó Roger Fry en Londres en 1910; d) deriva de una exposición titulada así en Alemania.

  2. (Opción múltiple) ¿Cuál de estas asociaciones es correcta? a) Die Brücke = Múnich, espiritual y abstracto / Der Blaue Reiter = Dresde, urbano y angustiado; b) Die Brücke = Dresde, urbano y angustiado / Der Blaue Reiter = Múnich, espiritual y tendente a la abstracción; c) ambos grupos eran franceses; d) Der Blaue Reiter fue fundado por Matisse y Derain.

  3. (Abierta) Explica la diferencia de "temperamento" entre el Fauvismo francés y el Expresionismo alemán, aunque ambos compartan el uso del color arbitrario y la distorsión. Apóyate en una obra de cada uno.

  4. (Abierta) ¿Por qué se considera a Edvard Munch un antecedente del Expresionismo? Menciona la obra clave y al menos dos recursos formales suyos que reaparezcan en los expresionistas alemanes.

  5. (Abierta) ¿Qué fue la exposición de "arte degenerado" (Entartete Kunst, 1937) y por qué es imprescindible mencionarla al estudiar el Expresionismo? Explica también qué problema plantea hoy el concepto de "primitivismo".


Clave de respuestas

  1. b). El término nació de un comentario despectivo del crítico Louis Vauxcelles en el Salon d'Automne de 1905 ("Donatello entre las fieras"), aplicado a los lienzos de color violento de Matisse y sus compañeros; como tantas etiquetas, un insulto que el grupo acabó adoptando.
  2. b). Die Brücke se fundó en Dresde (1905) y se centró en la vida urbana, sexual y angustiada (Kirchner); Der Blaue Reiter surgió en Múnich (1911) con una orientación espiritual y lírica que tendía a la abstracción (Kandinsky, Marc).
  3. El Fauvismo francés usa el color arbitrario y la distorsión con un fin de placer, armonía y gozo decorativo: es solar, mediterráneo y optimista (ej.: La danza o La alegría de vivir de Matisse, un himno a la alegría de existir). El Expresionismo alemán/austriaco emplea los mismos medios para expresar angustia, crítica social, deseo o anhelo espiritual: es urbano, ético y dramático (ej.: las escenas de calle de Kirchner, retratos de la alienación de la metrópoli, o El grito como su antecedente). En resumen: el color es fiesta en el Fauvismo y grito en el Expresionismo.
  4. Munch (noruego, obra clave en la década de 1890) se considera antecedente porque, una década antes que los alemanes, hizo de la pintura un vehículo de la angustia existencial, deformando radicalmente el mundo para expresar un estado del alma. Su obra clave es El grito (1893). Recursos que reaparecen en los expresionistas: el color simbólico y antinatural (cielos rojos), las líneas onduladas y nerviosas que unifican figura y fondo, la disolución del rostro, la atmósfera de soledad y, además, su uso expresivo de la xilografía. Su estancia en Berlín (1892) influyó directamente en ellos.
  5. La Entartete Kunst ("arte degenerado") fue una exposición organizada por el régimen nazi en Múnich en 1937 para ridiculizar y proscribir el arte moderno —el Expresionismo entre sus blancos principales— como "decadente", "enfermo" o "antialemán"; supuso la confiscación de miles de obras de los museos y la persecución de artistas (Kirchner, Nolde y otros). Es imprescindible mencionarla porque marca el trágico final del movimiento y muestra hasta qué punto la vanguardia se percibió como una amenaza política. El "primitivismo" plantea hoy un problema porque, al tomar el arte africano, oceánico o popular como mera fuente de "energía" para el arte europeo, refleja una jerarquía colonial: descontextualiza y silencia a las culturas de origen, convirtiéndolas en materia prima "salvaje" para el genio occidental. (Basta una explicación correcta de cada parte.)

Para profundizar

Fuentes y textos de época:

  • Vasili Kandinsky, De lo espiritual en el arte (1911): el gran manifiesto de la vía espiritual y de la analogía entre pintura y música; lectura fundamental para Der Blaue Reiter y la abstracción.
  • Vasili Kandinsky y Franz Marc (eds.), El Jinete Azul (Der Blaue Reiter Almanach) (1912): el almanaque que reunió arte moderno, popular, infantil y no occidental.
  • Henri Matisse, Notas de un pintor (1908): donde formula su ideal de un arte de equilibrio, pureza y serenidad.
  • Egon Schiele y los escritos y diarios de los pintores de Die Brücke (programa fundacional de 1906), útiles para captar su rechazo de la sociedad burguesa.

Estudios modernos de referencia:

  • Jill Lloyd, German Expressionism: Primitivism and Modernity: sobre la relación, central y problemática, entre Expresionismo y "primitivismo".
  • Donald E. Gordon, Expressionism: Art and Idea: panorama clásico del movimiento.
  • Hilary Spurling, Matisse (biografía en dos volúmenes): el relato más completo sobre el líder del Fauvismo.
  • Sue Prideaux, Edvard Munch: Behind the Scream: biografía de referencia del pintor noruego.
  • Sobre la crítica al primitivismo: James Clifford, "Histories of the Tribal and the Modern" (a raíz de la exposición del MoMA de 1984), en The Predicament of Culture.
  • Como marco general y accesible: las fichas y ensayos de Smarthistory sobre Fauvismo, Die Brücke, Der Blaue Reiter y cada obra.

Museos y lugares (dónde ver las obras):

  • Filadelfia – Barnes Foundation: La alegría de vivir de Matisse, con una de las grandes colecciones de arte moderno francés.
  • San Petersburgo – Museo del Hermitage y Moscú – Museo Pushkin: gracias a los coleccionistas Schukin y Morózov, atesoran obras capitales de Matisse (incluida La danza y La música) y Derain.
  • Berlín – Brücke-Museum y Neue Nationalgalerie: el gran fondo de Die Brücke y las escenas de calle de Kirchner (Potsdamer Platz).
  • Múnich – Lenbachhaus: la colección esencial de Der Blaue Reiter (Kandinsky, Marc, Macke, Münter), salvada en buena parte por Gabriele Münter.
  • Oslo – Nasjonalmuseet y Museo Munch: las distintas versiones de El grito y El friso de la vida.
  • Viena – Belvedere y Museo Leopold: la mayor concentración de Schiele y Kokoschka (Belvedere: La muerte y la doncella; Leopold: el gran fondo de Schiele).
  • Nueva York – MoMA: la versión de 1909 de La danza, obras fauves y expresionistas, y archivo del debate sobre el "primitivismo".

Enlace con el resto del módulo: has visto cómo, hacia 1905, dos generaciones de jóvenes pintores —los fauves en la luz del sur de Francia y los expresionistas en las ciudades del norte— liberaron el color y deformaron la forma para hacer del cuadro la huella de una emoción: alegría y armonía en Matisse, angustia y crítica en Kirchner, Munch o Schiele, espiritualidad en Kandinsky y Marc. Este es el camino del color y el sentimiento. En la próxima lección, Cubismo, verás la respuesta opuesta y complementaria: Picasso y Braque renunciarán al color seductor para emprender, partiendo del mismo Cézanne y del mismo primitivismo, un análisis frío y revolucionario de la forma y del espacio que cambiará para siempre nuestra manera de representar el mundo.